Quizá algún día Carlos Queiroz tenga una estatua frente al Estadio Azadi de Teherán. Su trabajo al frente de la selección iraní a lo largo de los últimos siete años merece semejante homenaje. Después de dar la campanada contra Marruecos en la última jugada y rozar la machada frente a España, el combinado asiático tenía ante sí el más difícil todavía, pero se quedó en la orilla. Las lágrimas de Taremi fueron las de todo un país después de que el centrocampista perdonase, sólo ante Rui Patricio en el área pequeña, el gol de la remontada, el de la clasificación para octavos de final por primera vez en su historia. Se fue al lateral de la red.
YouTube se puso en marcha en febrero de 2005 para que el mundo pudiera ver a la carta 'highlights' de Ricardo Quaresma y trece años después la segunda web más visitada del planeta está repleta de goles de 'trivela' del extremo luso. En el Mordovia Arena, al filo del descanso, Portugal se atascaba en la frontal de Irán cuando el '20' recibió una pared en el pico derecho del área. Los 40.000 que ocupaban sus asientos en la grada imaginaron al unísono una finalización que Quaresma, ya camino de los 35, reprodujo de inmediato con los ojos cerrados: un golpeo con el exterior suave y a la escuadra, imparable para Beiranvand. Un tanto que forma parte del imaginario colectivo de toda una generación.Hasta ese momento el partido había seguido un guión que nunca ganará el Oscar. Como era de esperar, Portugal encerró a Irán en su propio campo. ¿O fue Irán quien se dejó encerrar? El caso es que de todos modos el dominio luso no se tradujo en ocasiones claras de gol. De hecho, las oportunidades de peligro, que haberlas las hubo, llegaron precedidas de errores persas. Concretamente, de su portero.
Carlos Queiroz había dicho en la previa del choque que este partido era «el más importante» en sus siete años como seleccionador iraní, y al pobre Beiranvand la presión le pasó factura en el tramo inicial. Que si una salida en falso cuando su central lo tenía todo a favor para despejar y que Joao Mário no aprovechó, que si un centro manso y bombeado que dejó escapar a los pies de un despistado André Silva... Y los suyos, vaya sorpresa, intentando buscarle las cosquillas a los lusos al contragolpe. Varias veces funcionó el plan, la más franca en una carrera de Jahanbakhsh por la derecha cuyo pase atrás remató desastrosamente Amiri en el balcón del área.El fútbol es maravilloso. Aunque no haya fútbol. Aunque el juego brille por su ausencia. El empate entre Irán y Portugal fue una amalgama de todas las sensaciones que puede aportar un partido sin necesidad de haya juego brillante. No importa. Siempre quedará margen para la épica y con el VAR, más aún. Un VAR que ha dejado a Portugal fuera de la primera posición del grupo B con un penalti que cometió Cédric con una mano clara dentro del área y que transformó Ansarifard para alimentar las esperanzas de Irán, que rozó la gesta de ganar y clasificarse para octavos. Taremi, en el 93', tuvo un mano a mano para abrirse las puertas del paraíso. Falló.
Falló como falló antes, en el 52' el propio Cristiano Ronaldo un penalti que también decidió el VAR. Aunque más que marrarlo el luso, lo paró Beiranvand. Ahí comenzó a gestarse la épica de Irán y la casi tragedia de una Portugal que bien pudo terminar clasificada, pero sin su jugador estrella para los octavos. En el 81' el trencilla recurrió de nuevo a la tecnología para decidir si expulsaba o no al mismo Cristiano Ronaldo tras golpear en la cara de Puraliganji. Todo quedó en susto. Cuestión de interpretación.
¿Y el resto del partido? Una mescolanza de largas posesiones lusas incapaces de abrir la lata de Irán, que de menos a más se fue sintiéndose cómoda en el encuentro hasta generar riesgo en la meta de Rui Patricio en la segunda mitad. Sólo el golazo de Quaresma al borde del descanso (un latigazo con el exterior a la escuadra) regó de brillantez un duelo mediocre, pero tenso. Espectacular. El fútbol es maravilloso.¿Qué Rusia se encontrará España en octavos de final este domingo a las 16.00 horas? ¿La selección que sorprendió en las dos primeras jornadas del Mundial por su fluidez ofensiva y que encandiló a su afición con las goleadas a Arabia Saudí y Egipto? ¿El equipo frágil que no ha respondido a las expectativas cuando ha tenido en frente a un rival de entidad como Uruguay?
Sumido en un relevo generacional y en uno de sus momentos deportivos más críticos –es la selección con peor ranking FIFA de las 32 participantes en el campeonato– el equipo de Cherchesov inició su Mundial con el objetivo de superar la fase de grupos y alcanzar los octavos de final, algo que no logra desde México 86. Conseguido el primer reto, sueña ahora con pasar a cuartos de final e igualar su mejor participación mundialista (Suecia 58 y México 70), aunque no tiene muchos argumentos futbolísticos para hacerlo.
Rusia inició el Mundial sumida en un mar de dudas después de decepcionar en la Eurocopa 2016 –fue apeada en la fase de grupos– y en la Copa Confederaciones 2017 –ganó a Nueva Zelanda y perdió con México y Portugal– . camisetas de futbol Por si esto fuera poco, antes de jugar el partido inaugural acumulaba siete partidos sin ganar, un balance poco alentador. Pero Arabia Saudí no fue rival y Rusia se regaló un arranque que ilusionó a todo el país (5-0) y en el que brilló el futbolista del Villarreal Cheryshev con dos tantos.
Las buenas sensaciones tuvieron continuidad con la victoria ante Egipto (3-1) en la segunda jornada. El triunfo aseguró el pase ruso a los octavos de final y dejó en el aire la sensación de que la selección anfitriona había encontrado el encaje perfecto a sus piezas.
El seleccionador Cherhesov parecía haber dado la con la tecla para convertir una selección anárquica en un equipo competitivo en el que la disciplina y el rigor son sus sellos. En la portería el veterano Akinfeev es fijo, a pesar de que se encuentra en la cuesta abajo de su carrera. La defensa es la línea más floja y apuesta por jugar con tres centrales y dos carrileros para tratar de ser sólidos. En ataque, los jugadores más destacados son los talentosos Zobnin y Golovin. En punta, el gigante Dzyuba (1,94 m) ejerce de referencia, que por su corpulencia es un jugador difícil de defender y esencial para iniciar el juego de su equipo cuando presiona el rival.
