La Roma recibe este martes al Shakhtar Donetsk en el Olímpico de la capital italiana con la complicada tarea de revertir el 2-1 que logró en la ida el conjunto ucraniano, lo que obliga al conjunto que entrena Eusebio Di Francesco a vencer para alcanzar los cuartos de final de la Liga de Campeones por primera vez en la última década.

Para lograr el ansiado billete, Di Francesco se aferra a la buena dinámica del equipo, que el pasado viernes venció 3-0 al Torino y que también había derrotado una semana antes por 4-2 al Nápoles, por entonces líder de la Serie A y ahora segundo tras la Juventus. "Si mañana repetimos la actuación que tuvimos contra el Nápoles, creo que daremos un significativo paso adelante. Especialmente en el plano mental debemos mostrar mayor consistencia", dijo este lunes Di Francesco.

El Shakthar viaja al Olímpico con la moral alta tras ganar sus últimos cinco partidos, contando todas las competiciones, en los que ha marcado 18 goles a favor y sólo ha encajado uno en contra, el que le hizo la Roma en el choque que acogió el OSK Metalist Stadion de Járkov.

Para tratar de batir al equipo italiano, el Shakthar contará con Marlos, medio ofensivo de 29 años y último representante de una larga estirpe de brasileños de éxito en Donetsk de la que forman parte Willian, Fernandinho o Brandao. Tras lograr la nacionalidad hace unos meses, Marlos ya ha sido internacional con Ucrania.

Otros dos brasileños, Taison y Fred, convocados por Tite para los próximos amistosos de la 'Canarinha', también estarán en el Olímpico de Roma. La única vez que el Shaktar alcanzó los cuartos de final de la Liga de Campeones fue en 2011, año en que eliminó precisamente al conjunto de la capital italiana tras imponerse por 2-3 en la ida disputada en el Olímpico y vencer también en la vuelta en el Donbass Arena por 3-0.

Diego Costa no significa solamente más gol en el Atlético (40 a favor en 18 partidos con él frente a 34 en 25 sin él), también su presencia estalla aquellas victorias por 1-0 o 0-1 en las que el equipo estaba instalado. Resulta llamativo: en esos primeros 25 partidos sin él, en 15 el resultado fue o empate 0-0 (5; ante Valencia, Roma, Leganés, Qarabag y Madrid) o empate 1-1 (5 también; ante Barça, Elche, Villarreal, Qarabag y Chelsea) o victoria por sólo un gol (5; ante Málaga, Celta, Depor, Betis y Alavés).


Desde el 1 de enero, o el 3, cuando en realidad volvió a jugar su primer partido con la rojiblanca, el Atlético ha jugado 18 y, en ellos, ningún 0-0, un 1-1 (Atlético-Girona) y cuatro 1-0 (Eibar, Valencia, Málaga y Copenhague). Lo más curioso es que, dos 1-0 de esos, el primero (Eibar) y el último (vuelta de dieciseisavos de final de Europa League, Copenhague) no los jugó Costa. Él acaba con eso. Con las victorias por poco.

E incrementa la media del Atlético en un gol por partido. Antes, sin él, era de 1,36. Ahora, con él, de 2,2. Porque antes, sin él, el Atlético ganó cinco partidos por una diferencia de dos goles o más. Ahora, con Costa, en siete partidos menos, son 11 las veces que ganó así. Una diferencia muy grande. De jugar sin Costa. A jugar con él.Willian José es uno de los pocos jugadores de la Real que no tiene demasiado que reprocharse. El brasileño, que en Cornellà reapareció en el ‘once’ titular más de un mes después de jugar de salida por última vez, no necesitó demasiado para anotarse una nueva muesca en su revólver. En apenas 40 minutos, y sacando partido de un tremendo error de la zaga del Espanyol, el ariete txuri urdin anotó su decimosegundo gol de la temporada en Liga (decimoséptimo de la campaña), cifra que alcanza por segundo ejercicio consecutivo. camisetas de futbol baratas A partir de ahora dispone de 10 encuentros para mejorar la nota.

Con el gol que marcó en Barcelona, Willian José se convierte en el primer delantero de la Real en alcanzar los 12 goles en dos temporadas consecutivas desde que lo hiciera Carlos Vela entre 2011 y 2014. El mexicano, que ha empezado su andadura en Estados Unidos con enorme brillo, fue capaz, de hecho, de marcar más de una docena de goles en tres temporadas consecutivas (12, 14 y 16) en sus tres primeros años como txuri urdin. Esos más de 40 tantos contribuyeron de forma decisiva a que la Real se clasificara para la Champions League, primero (2013), y para la Europa League después (2014).

No son cifras habituales en la Real Sociedad. Hablamos de rozar los 25 goles en Liga en dos campañas consecutivas y, a partir de ahora, Willian José puede presumir de compartir honores con algunos de los mejores extranjeros que ha tenido el club blanquiazul en su historia moderna. Además de Vela, en anteriores ejercicios, históricos nombres como Nihat (superó las 12 dianas en tres campañas entre 2002 y 2005), Kovacevic (33 goles entre 1997 y 1999), Kodro, que se situó durante cuatro campañas (de 1991 a 1995) por encima de los 12 goles o John Aldridge (33 goles en dos ligas entre 1989 y 1991) firmaron las cifras a las que Willian José también aspira a llegar.

Algunos de esos nombres de relevancia están ligados a logros inolvidables de la historia del club. Con los tantos de Vela se logró la Champions, con los de Nihat el subcampeonato y con los de Darko se alcanzó el tercer puesto hace dos décadas. El mal sabor de boca que le tiene estar quedando a Willian José es que si bien hace un año sus goles llevaron a la Real a Europa, este año muchos de ellos se están quedando en agua de borrajas.

El punta brasileño ha marcado en cinco de los seis últimos partidos que ha jugado y sólo su diana al Deportivo de la Coruña, antes de la lesión, contribuyó a que la Real ganara. Marcó, además, el primero de los cinco tantos que su equipo le endosó a los gallegos. Anteriormente, al igual que le ocurrió el domingo en Cornellà, pese a ver puerta frente a Atlético de Madrid (2-1), Barcelona (2-4), Celta (1-2) y Villarreal (4-2), se marchó al vestuario con la desazón de no sumar punto alguno. En todos estos partidos, salvo el jugado en El Madrigal, la amargura fue doble al marcar Willian el tanto que abría el marcador, lo más difícil en el fútbol actual, para ver después como el adversario remontaba.