En el que puede ser su último trofeo como entrenador del Arsenal, Arsène Wenger, quien dejará de dirigir a los 'gunners' a final de temporada no desaprovechó la oportunidad de comparar el duelo contra el Atlético de Madrid en semifinales de Liga Europa con un partido de Champions League. «Es una noche de Champions League, porque somos dos equipos acostumbrados a ello. Espero irme a casa habiendo conseguido un gran resultado y tras haber cosechado un gran partido», destacó el técnico alsaciano.
Tras haber levantado tres títulos de la Premier League y siete FA Cups, Wenger se enfrenta a la que será su última oportunidad de tocar plata, aunque él mismo reconoció que no sabe si sería el mejor adiós posible al club en el que ha pasado los últimos 22 años. «No sé si es el adiós perfecto. Quiero ganar el título por ellos, por mis jugadores. Mi mayor satisfacción sería hacerlo con ellos, porque se lo merecen», aclaró.
Europa siempre ha sido la asignatura pendiente de Wenger, quien logró crear a uno de los mejores equipos de la historia de Inglaterra con el Arsenal de 'Los Invencibles' en la campaña 2003-2004, aunque en el Viejo Continente, la final de Champions perdida en 2006 aparece como el único resultado destacable. Por ello, desde Inglaterra se ha apuntado a una conjura en el vestuario 'gunner' para decir adiós a uno de los mejores técnicos del club con la primera Liga Europa de la historia del equipo de Highbury, la cual también daría derecho a disputar la Champions la temporada que viene. «No tengo tiempo para mirar atrás, quiero mirar adelante. Es algo muy bonito, pero es fútbol, es complicado y hay que ser realista. Donde se actúa es en el campo y ahí jugamos contra un equipo complicado. En este momento, solo nos centramos en cómo saldremos mañana», matizó.
El choque de semifinales (Emirates Stadium, 20:05 horas) ante el Atlético se ha bautizado, prácticamente, como una final anticipada, ya que Atlético, caído en la fase de grupos de la Champions, y Arsenal, eran los máximos favoritos al título antes del sorteo que los juntó.
Compromiso
En cuanto a sus rivales, Wenger destacó que su mayor virtud es que no tienen «debilidades aparentes» y su capacidad para ser «eficientes». «Ambos somos equipos a los que nos gusta tener el balón. Tenemos que anular las cosas buenas del Atleti para tener oportunidades. Son un gran equipo y por algo, ahora mismo, son el segundo mejor equipo de España. Necesitamos mucho compromiso de nuestra parte para hacer un buen partido», analizó Wenger.Una de las razones por las que el Madrid tiene doce Copas de Europa, quizá camino de trece, es su capacidad histórica para soportar las situaciones de estrés, para encontrar escapatoria cuando no aparece su fútbol. Sucedió en Múnich, ante ese Bayern de toda la vida, que pasa en un instante de tormenta tropical a huracán de fuerza 5. Lejos de su mejor versión, aguantó la adversidad y se defendió pegando. Así también gana el Madrid.
El fútbol es una actividad admirable que tolera caprichosamente que el juego vaya por un lado y los goles por otro. Esa bipolaridad mantuvo el encuentro de Múnich pegando volantazos. Porque el Bayern, un equipo que en casa sale vestido de remontada aunque, como era el caso, no haya nada que remontar, no se entregó a una acometida furiosa de salida. No fue culpa de Heynckes, que lo puso todo de su parte, con la alineación más progresista posible, sin Thiago y con James y Müller, con Javi Martínez como único mediocentro y con Ribery y Robben, cargados de años y sabiduría, en las bandas. Un carga de la caballería que no empezó cargando.
No atacó pues al sistema nervioso del Madrid, en el que Zidane había tomado el partido desde el estatuto de los trabajadores: jugó Lucas Vázquez y se quedaron en el banquillo Bale y Benzema. El fin de una era. El fin de un espacio protegido. El partido giraba en su favor. Lewandowski perdía una primera ocasión, se rompía Robben (le seguiría poco después Boateng), cuya musculatura no se ha endurecido con los años, y empezaba a meter al Bayern en un rondo. Era un Madrid a la sombra, quemando minutos sin llevarse sobresaltos, intentando banderillear con sus centrocampistas, y un Bayern menos arrogante de lo que acostumbra. En estos partidos al vapor se agradece mucho la presencia de un Vidal que no estuvo en Múnich ni estará en Madrid.
Y de repente, a Marcelo le cogieron pidiendo la vez en campo contrario, James metió un pase profundo a Kimmich y el lateral culminó su golopada con un disparo cruzado que acabó en gol. Le amagó el centro con la vista a Keylor y el costarricense mordió el anzuelo. Un gol evitable con una onda expansiva tremenda. camisetas de futbol El Madrid entró en fallo multiorgánico. Entregó escandalosamente la pelota y se dejó coger por la pechera. James se retrasó unos metros; el utilitarismo de Müller comenzó a ser dañino por la derecha; Ribéry dejó en paños menores a Carvajal, atacado también por Rafinha; Hummels estuvo a punto de marcar en un córner; hubo ensañamiento en la banda de Marcelo; Cristiano se sintió ignorado. Una de esas rachas que tantas veces se llevaron al Madrid por delante en tiempos de la bestia negra.Al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, le llegaron por fin buenas noticias desde Alemania y no fue precisamente la extradición de Carles Puigdemont por parte de la Justicia germana, sino algo jamás visto: la tercera victoria consecutiva en Múnich de su querido Real Madrid, un equipo por el que el líder del PP no disimula sus simpatías.
Hace dos meses, el político gallego soltó en su cuenta de Twitter un “Ahí estamos”, al que añadió su firma “MR” y un “Hala Madrid”, cuando los blancos ganaron al PSG (3-1), en la ida de octavos de la Champions. Tras el partido de vuelta contra los parisinos en el Parque de los Príncipes, Rajoy volvió a exhibir su madridismo con otro tuit: “Los pronósticos no han podido con nosotros. Seguimos. Hala Madrid”, escribió. También felicitó un mes después en sus redes sociales al Madrid tras eliminar a la Juventus y meterse en las semifinales.
Al que no le funcionó el 155 es a Cristiano Ronaldo. El crack portugués alcanzó este miércoles esa cifra de partidos en Copa de Europa (contando cuatro encuentros de previas), en los que ha firmado un total de 121 dianas, pero vio rota su histórica racha goleadora: 11 duelos consecutivos marcando en Champions.
La gran serie anotadora de CR7, un récord que le arrebató a Van Nistelrooy, empezó con un doblete en la última final de la Liga de Campeones en Cardiff (1-4) y siguió este curso tras anotar en los seis compromisos de la fase de grupos, los dos de octavos de final contra el PSG y también los dos ante la Juve en cuartos. En total, 17 tantos en 11 partidos.
