Después de los exámenes de enero continuo las clases en la Universidad. Nuevas asignaturas, nuevos profesores, nuevos apuntes, nuevos compañeros, nuevo todo. Solo llevo una semana de este cuatrimestre (el cual llaman semestre no sé por qué) y ya no puedo ni con mi alma.
Apuntes, apuntes, apuntes, trabajos, apuntes, apuntes, trabajos y Francés -el cual suena tan mal, en todas sus variantes (Francés, Lengua Francesa...) que siempre llamo Franchute-. Y es que... odio el francés... No hay cosa que más odie en este mundo -quitando Justin Bieber pero eso es otro tema- que ese maldito idioma. No pienso ir a Francia, no quiero aprender su idioma, no lo voy a usar en mi vida diaria NUNCA, si lo necesito en algún punto de mi vida buscaré a una persona que me ayude con ello, le pago si hace falta... Pero no quiero aprenderlo, ¿tan difícil es de entender?, lo bueno de esto es que para el año que viene a estas fechas ya no volveré a tocarlo nunca más.
Tengo tanto sueño, tengo tan pocas ganas de nada, que se nota en mi estado de ánimo, en mi forma de ver las cosas, y es que no he tenido ni una maldita semana de descanso entre exámenes y clases que siento la cabeza apunto de colapsar. Y es que, lo que me hace sentir rara de todo esto no es el volver a levantarme todos los días a las siete de la mañana, no es tener que ver de nuevo las caras asquerosas de mis compañeros de clase, no es ponerme a pasar apuntes en cuanto llego a casa, como tampoco es el hecho de que no puedo ni siquiera echarme la siesta (aunque al final acabo haciendo de todo menos estudiar, realmente, y todo hay que decirlo), no, lo que me hace sentirme rara es que todas, y TODAS -a excepción de Franchute, claramente-, mis asignaturas están en inglés. Y no me acostumbro a coger los apuntes en ese idioma.
Sé que voy a tener que acostumbrarme a todo esto, pues he cogido la carrera que más inglés tiene de todas, por eso se llama Estudios Ingleses, pero todavía no me ha entrado en la cabeza que voy a tener que hacer exámenes, trabajos, exposiciones, TODO en inglés. Solo pensar que debo aprenderme tanta cantidad de cosas en ese idioma me da pereza, y eso que yo amo, no solo me gusta... amo, el inglés.
También está el hecho de que voy a acabar por olvidarme de cómo se dicen las cosas en español, porque si ya hablo mal en mi idioma materno, imaginaos después de pasar siete horas en clase, más luego las horas en casa, viendo solo cosas en inglés.
El caso es que... Solo llevo una semana y ya quiero que me den vacaciones porque esto va a acabar con mis ánimos...

