Qué imprevisible es la vida.

Cuando menos lo esperas, el Viento de Poniente se esfuma y te sacude, en pleno invierno, un Torbellino Cálido que te lanza sin control a ese abismo de cortantes cantos helados que siempre temiste pero en el que hace tiempo querrías haberte encontrado. Esto resume mis últimos dos meses.

Durante varios años mi vida consistió en resistir al Frío Viento de Poniente, en colocarme frente a él, cara a cara, y responder a su gélido abrazo con un pecho sangrante y abierto en canal que quería quizás aplacarlo, hacerlo suyo… dominarlo. Muchas veces pensé en dejar que me atravesara con su helado filo y cortara cada lazo que me unía a él, pero no fui lo suficientemente valiente; la soledad es aquello a lo que más miedo tengo en este mundo, quizás debido a que, con una familia tan grande como la mía, en contadas ocasiones me he tenido que encontrar sola más tiempo del realmente necesario.

Preferí enfrentarme a infinitos decenios de nariz congelada y labios agrietados, a milenios de dedos insensibles y siglos de escalofríos incontrolables que a una vida en la que no soplara el viento. Y es que, si de repente hubiera desaparecido, habría caído desplomada hacia delante al seguir intentando resistir y el golpe habría sido, si no mortal, al menos inductor de un coma emocional.

No creo que hubiera podido soportarlo, aunque en el fondo sabía que mi relación con el viento de Poniente no iba a llevarme a buen puerto. Y aunque hubiera reunido todos mis arrojos y dado media vuelta para marcharme, el Viento no habría dejado que desapareciera de su camino tan fácilmente… no sin intentar despedazarme una última vez.

Todo lo demás pasó de repente: primero llegó la tormenta de arena a mi cabeza y nubló todos mis sentidos, aunque quiero creer que me sacó de un congelamiento de neuronas que hacía tiempo que no se encontraban tan vivas; después zarandeó mi cuerpo de muñeca de trapo, acercándolo a ese abismo de cantos helados que estuvieron a punto de abrir mis costuras y derramar todo el relleno… Pero finalmente su cálida mano me agarró a tiempo y tiró suavemente de mí para inundarme y empezar a sanar todas las heridas.

Ahora, con el frío apagándose de forma progresiva a mis espaldas, no quiero hacer más que mirar adelante y dejarme mecer eternamente como una niña en su columpio: pies descalzos y pelo al aire.

Gracias por salvarme… aunque ya te lo he dicho muchas veces.
Tengo que confesar que soy una de esas personas que hace tiempo dejó de pensar en el destino como algo real. Bromeo a menudo sobre él... pero para nada me lo tomo en serio. にひひ
Lo que sí creo es que, muy a menudo, la vida se ve impulsada por casualidades (que no son lo mismo que el destino). Porque, con tantos millones de personas viviendo en este mundo, es imposible que no se den las casualidades. Si cada uno desarrollamos nuestro futuro,evidentemente tendremos que coincidir en algún punto con personas o cosas que nunca creíamos que encontraríamos.

Así es la vida, y aunque no creo en el destino, las casualidades son algo que no me gusta dejar pasar. Por eso, casualmente, os invito al concurso en el con el que (cosas de la vida) me he encontrado justo un día antes de salir de mi casa para volver a la universidad.

Aquí tenéis el banner con su link correspondiente:


Está en juego un póster del nuevo libro de Laura Gallego (disponible en su librería más cercana el 14 de octubre, si no me equivoco).
La casualidad que me ha llevado a participar es lo único que no revelaré en esta entrada. Algún día lo sabréis ヾ(@^▽^@)ノ



Que la casualidad me acompañe
(y me haga ganar)クラッカー
¿Hace cuánto que no escribo? Y no me refiero a "escribir" en el significado estricto de la palabra... porque supongo que escribir, lo que se dice escribir, no he dejado de hacerlo en ningún momento. Es la vida del estudiante (。>0<。) el corazón sufre, tanto el verdadero órgano como el dedo de la mano derecha (en mi caso, porque soy diestra) que lleva su nombre.

Me refería en realidad a cuánto tiempo hace que no publico una entrada personal en mi blog. La respuesta es de lo más simple: revisas la fecha de tu última publicación y te das cuenta de que eso fue hace... ¡ups! Casi un año ニコニコ

Mil cosas han pasado desde entonces, aunque ahora mismo sólo recuerde realmente las que acontecieron hace apenas unos días, unas semanas o un mes: he terminado mi tercer curso con notas en ocasiones más que satisfactorias о(ж>▽<)y ☆, me siento a gusto con mi vida, con las cosas que hago y las que tengo planeado hacer 音譜, siento que se cierran muchas etapas y se abre nuevas, más maduras pero siempre con la mentalidad infantil que quiero mantener por muchos años...

Esta entrada es básicamente para asegurarme de que, en el futuro, me acordaré de mi incertidumbre, de mis sudores quizás fríos 雪の結晶 o quizás calientes, de que mañana pueden pasar muchas cosas y pueden cerrarse de golpe puertas que no pensé que lo harían, de que siempre he pensado que las cosas raras me pasan a mí y soy parte del 2% a la que pueden ocurrirle más todavía...

Pero Hasu: tienes que animarte, no es tan grave como parece, si ocurre... pasó y no hay más que hablar, eres fuerte y te acostumbrarás. Si mañana dejas de sentir la mitad d mi boca, toda ella, con lengua, labios y encías incluidas, te dolerá (no será físico, evidentemente, sino un dolor más bien personal, interior, como quien pierde algo que ha tenido siempre y nunca valorado hasta ahora), pero tranquila.

Yo, esta entrada, estoy aquí para ser un pre-réquiem que nunca quisiera perder su "pre", para infundirte fuerza y pensar en ti como el que más.
ÁNIMO

★Hasu☆ の天国