Fragmentos de una sombra que no camina
Cuando el reloj decide no contar los segundos pero los segundos insisten en ser contados por una silla que no tiene patas entonces el cielo se convierte en una pregunta sin signos y este punto aparece como si fuera una coma que olvidó cómo respirar
Si el viento habla con las piedras pero las piedras responden en un idioma que solo entienden los paraguas entonces el diálogo se convierte en una danza sin música y otro punto decide no ser punto sino una línea que se curva hacia adentro sin saber por qué
Y si todo lo que no sucede sucede en un rincón donde los espejos no reflejan sino absorben entonces escribir se vuelve una forma de no escribir y las palabras se deslizan como peces que nunca aprendieron a nadar pero insisten en flotar sobre el papel que no es papel sino una intención que se deshace