¡¡Buenas noches amigos y amigas!!
Como todos los años, el último miércoles de Agosto se celebra la mundialmente conocida "Tomatina" (o "Fiesta del Tomate"). El lugar de celebración es Buñol, un pueblo que está situado a pocos kilómetros de Valencia, al cual se accede por una autopista de fácil conducción.
Es un evento un tanto peculiar aunque muy divertido. Varios camiones con toneladas de tomates entran en el pueblo y discurren lenta y pausadamente por la calle principal. Mientras tanto, varias personas situadas en el remolque trasero van lanzando a todos los asistentes, miles y miles de tomates, que aunque algunos están maduros y no duelen otros están verdes y... bueno pues eso, sí duelen...
Desde hace algunos años la gente lleva puesta gafas de baño y así pueden protegerse de la irritación de ojos que los tomates producen al explotar en la cara...
o al "chorrear" (gotear) desde el pelo.
Recientemente otras personas, especialmente mujeres llevan "manguitos", (que son una clase de flotadores para niños) con los cuales se protegen de las personas que locas por conseguir tomates se "apretujan" unas contra otras hasta la extenuación...
Así descrito es algo irracional, pero mucha gente harta de normas y ávida de nuevas sensaciones, encuentran aquí un día inolvidable.
Hablamos siempre sólo del tomate... pero también "otro espectador asiduo" es la sangría, que también corre por raudales, mezclándose con el tomate, el sudor y la risa.
Así que ya sabéis amigos míos, la siguiente vez que tengáis un tomate en la mano... preguntaros..:
¿Me como el tomate... o lo tiro...?
¡¡Hasta pronto!!
Agustin Solsona
Como todos los años, el último miércoles de Agosto se celebra la mundialmente conocida "Tomatina" (o "Fiesta del Tomate"). El lugar de celebración es Buñol, un pueblo que está situado a pocos kilómetros de Valencia, al cual se accede por una autopista de fácil conducción.
Es un evento un tanto peculiar aunque muy divertido. Varios camiones con toneladas de tomates entran en el pueblo y discurren lenta y pausadamente por la calle principal. Mientras tanto, varias personas situadas en el remolque trasero van lanzando a todos los asistentes, miles y miles de tomates, que aunque algunos están maduros y no duelen otros están verdes y... bueno pues eso, sí duelen...
Desde hace algunos años la gente lleva puesta gafas de baño y así pueden protegerse de la irritación de ojos que los tomates producen al explotar en la cara...
o al "chorrear" (gotear) desde el pelo.Recientemente otras personas, especialmente mujeres llevan "manguitos", (que son una clase de flotadores para niños) con los cuales se protegen de las personas que locas por conseguir tomates se "apretujan" unas contra otras hasta la extenuación...
Así descrito es algo irracional, pero mucha gente harta de normas y ávida de nuevas sensaciones, encuentran aquí un día inolvidable.
Hablamos siempre sólo del tomate... pero también "otro espectador asiduo" es la sangría, que también corre por raudales, mezclándose con el tomate, el sudor y la risa.
Así que ya sabéis amigos míos, la siguiente vez que tengáis un tomate en la mano... preguntaros..:
¿Me como el tomate... o lo tiro...?

¡¡Hasta pronto!!
Agustin Solsona