El Bailiazgo de Guernsney, situado en el canal de la Mancha, es una Dependencia de la Corona Británica desde el año 1066. Formado por cuatro islas, no supera los 65.000 habitantes, lo que limita la aparición de grandes celebridades en su pequeño territorio. Una de ellas es Matthew Le Tissier, nacido en la capital Saint Peter Port en 1968 y que se convirtió en uno de los futbolistas más originales que han pisado un terreno de juego en la camisetas Premier League.
El futuro en el pequeño archipiélago no depara grandes aventuras. Quizás por ello, al pequeño Matt le cambió la vida cuando el Southampton se fijó en él. En el Vale Recreation aprendió el oficio, en la ciudad del sur de Inglaterra se convirtió en leyenda. Espigado, poco musculoso, con tendencia a engordar y amante de la cerveza, se sintió especial por dejar atrás su pueblo natal. Para él, aterrizar en Inglaterra fue casi "como ir a la Luna", tal y como declararía posteriormente.
Nunca escondió sus vicios, pues para él formaban parte de una personalidad especial y mágica. Jugar al camisetas de futbol y beber cerveza eran sus pasiones. Más allá de su vicios, en sus 16 años de carrera profesional dejó detalles al alcance de muy pocos. Sin presionar, sin acelerar, sin realizar un esfuerzo espectacular, se ganó la admiración de los aficionados del 'Soton', que le apodaron Le God y le convirtieron en algo más que un jugador. Le Tissier decidió devolver ese cariño con fidelidad. Jamás abandonó la ciudad, pese a las ofertas y los cheques. Nunca le interesó el dinero.
Para el Dios de Southampton, jugar en el camisetas de Manchester United o en el camisetas de Liverpool "habría sido demasiado fácil". Sus sueños nunca fueron etéreos. Al contrario, él y su carácter siempre optaron por los placeres terrenales. Disfrutó en The Dell, el viejo estadio de los 'saints', donde dejó goles irrepetibles, inenarrables. De todos los tipos, de todos los colores y sobretodo, claves para el equipo de sus amores. La belleza, en el caso de 'Le God', nunca estuvo reñida con la utilidad.

Su pierna derecha, una de las mejores que ha dado Inglaterra era exquisita. La izquierda, no le iba a la zaga. Pese a sus etapas de claro sobrepeso, su sobresaliente técnica compensaba los kilos de más. Capaz de conducir el balón de manera brillante, disponía de una mira telescópica en los ojos. Disparos desde centro del campo, goles olímpicos, vaselinas increíbles. Un latino en el cuerpo de un británico.
Su ilusión de jugar para los 'pross' se hizo realidad en la década de los 90. Pese a un evidente talento, ninguno de los seleccionadores ingleses de la época confió en él. El delantero lo achacó a su 'mala fama', a sus, cuanto menos, extrañas costumbres. Las pintas y las hamburguesas le terminaron pasando factura en su carrera, acortándosela y obligándole a un retiro prematuro. A los 33 años, la ciudad de Southampton perdió a su ídolo, a su leyenda, pero su recuerdo aún perdura en la memoria de todo aficionado inglés.
Pese a disponer del título de entrenador, Matt se ha mantenido alejado del fútbol desde que se retiró. Sólo se le ha visto correr por el pasto en dos partidos homenaje. Desde su puesto periodístico en Sky, imparte clases de fútbol desde su particular prisma. Once años después, la vida del jugador inglés puede dar un nuevo giro.
Le God podría regresar con el Guernsney F.CPresidente de Honor del club de su localidad natal, una plaga de lluvia y nieve pueden devolver a Le Tissier al césped. El Guernsney F.C tiene 17 partidos aplazados este mes y la directiva ha recurrido a él. En los próximos días, abandonará su puesto de comentarista deportivo y se calzará las botas para ayudar al equipo de su ciudad. Parece claro es que el mítico '7' lucirá en otra camiseta pero no traicionará a sus principios: jugará por amor, por divertirse. Como siempre lo ha hecho.