Infiniti quiere convertirse en la alternativa a las marcas alemanas de lujo (como también Volvo o Lexus) y en ese camino, acaba de poner la primera piedra con el nuevo Q50.
A este le seguirá, desde finales del año próximo el Q30, primer compacto en la historia de la división de lujo de Nissan. El objetivo es, un plazo de cinco años, llegar a vender 500.000 coches(172.000 en 2012) para lo que se incrementará la gama un 60%, hasta contar con nueve modelos basados en cuatro plataformas distintas y accesorios electronicos para coches.
Pero volvamos al presente con el sucesor del anterior G37 (usa su plataforma, pero modificada) y que es también el primero que trae la denominación Q para Europa (que será QX en los SUV). Como curiosidad, Infiniti llevaba décadas usando esta denominación, pero llegó a un acuerdo con Audi de forma que esta puede usarla pero nunca seguida de dos números, y la marca japonesa, con uno solo.
Según Infiniti, la estética del Q50 bebe en el diseño de sus tres últimos prototipos (Essence, Etherea y Emerg-e) y se concreta en una carrocería agresiva, proporcionada, distinta y muy aerodinámica (el Cx es de sólo 0,26). Por tamaño, se trata de una berlina que se le alejaría de los que se consideran sus competidores (BMW serie 3, Audi A4 o Mercedes Clase C) ya que, con 4,79 metros, es entre ocho y 20 centímetros más largo que esos tres modelos citados.
Con ese tamaño, resulta lógico que también tenga la mayor distancia entre ejes del segmento (2,85 metros) para, afirma Infiniti, ofrecer mejor habitabilidad que cualquier otro rival. Cierto que queda un buen espacio para las piernas, pero las diferencias no son enormes y, como suele ocurrir en todos estas berlinas, la tercera plaza es poco recomendable. Se ve muy molestada por el voluminoso túnel de transmisión y ni la zona del asiento ni el respaldo son cómodos.
Un último apunte: esa banqueta trasera va colocada un poco más alta y se viaja menos hundido. La explicación es que por debajo se encuentra el depósito de combustible y encendedor de coche, que se ve desplazado a esa posición por las baterías de la versión híbrida creando una estructura inferior común a toda la gama.
Los acumuladores hacen que el maletero se vea reducido hasta los 400 litros (por los 500 de la versión diésel), pero son más que los 350 litros del otro híbrido de Infiniti, el M35 de casi cinco metros de largo. Lo que no se puede es abatir el respaldo trasero, ya que tras él van colocadas precisamente las baterías.