El 2 de septiembre cumplió el sueño de su niñez. Bale guardaba en su habitación camisetas del Real Madrid de http://www.futbolfactory.es/ hace más de una década. Firmó por seis años con una meta: triunfar en el equipo de su vida. La dura pelea de Florentino Pérez con Daniel Levy por el traspaso, 91 millones, hizo que el galés no realizara pretemporada con el Tottenham. El dueño del club inglés le había prometido meses antes una transferencia que a la hora de la verdad no deseaba cumplir. Gareth se entrenó a solas, más centrado en conocer los capítulos de las negociaciones que en prepararse. Y llegó al conjunto blanco sin forma. Las ansias de su estreno oficial significaron que jugara doce días más tarde, el 14 de septiembre, en Villarreal. Marcó un gol (2-2). Desde entonces forzó su titularidad. Las ganas de demostrar su valía le produjeron recaídas, más psicológicas que físicas. "Menos mal que no lee la prensa", adujo Carlo Ancelotti . No pudo debutar en casa frente al Getafe por un problema en un muslo y en la espalda, producto de la tensión. Cincuenta galeses, amigos y familiares, estaban en las gradas. Tiempo después le publicaron incluso una hernia. El entrenador le aconsejó: "Dedícate a adquirir la forma ". Es lo que ha hecho. Ahora ha alcanzado su apogeo.
Fuerte como un roble, musculoso como un "madelman", fibroso como un actor de acción, el británico desplegó un buen rendimiento a ráfagas durante esos meses de adquisición de su mejor momento. Su potencia le permitió cubrir sus carencias. Marcó golazos al Sevilla, al Valladolid. Y en febrero se sintió ya fuerte, veloz. Podía exprimir al máximo su zancada sin temer un tirón.
"Ya vive su estado natural ". La explosión frente al Schalke fue la confirmación internacional de su plenitud. Hoy disfruta de su "estado natural", señalan quienes le conocen. "Es un portento físico y ya impone su velocidad punta en el Real Madrid sin pensar en sufrir un problema muscular", advierten con optimismo.
Bale lo dice sin temor: "Me encuentro bien, seguro, confiado y espero realizar un final de temporada a tope para ayudar al equipo en el momento decisivo, cuando nos jugamos las tres competiciones".
El jugador agradece a Carlo Ancelotti su ayuda en estos difíciles meses repletos de críticas que el futbolista ha gestionado sin verlas, ajeno a la prensa. Asegura que siempre ha sido rocoso mentalmente. El entrenador, sin embargo, señala que le hacía falta recuperar toda la confianza, víctima de los murmullos en las gradas, y los catorce goles marcados le ayudaron en momentos complicados.
Ahora, Gareth se siente fino. Ha conseguido su nivel ideal. En La Rosaleda dio una lección magistral de lo que es un extremo derecha clásico, de los que brillaron en otras épocas. Zancudo, el galés protagonizó la mejor metáfora de la fábula de la gacela y el león contada por Ancelotti . Corrió por los dos. Se escapó catorce veces de su vigilante, Antunes, que no pudo frenarle ni echándole a empujones del campo en una incursión del madridista que le dejó trasquilado. El defensa sufrió una amonestación y coqueteó con la segunda. A Bale le hicieron además dos penaltis muy claros. Y dio el pase que Cristiano transformó en el gol decisivo. Le cedió otros dos balones que CR7 no tradujo en dianas porque Caballero despejó los remates. En Málaga, Gareth fue el hombre del partido.
Y decían que era innecesario . Sus críticos empiezan a reconocerle. Ha escuchado decir que su fichaje no era necesario, que su posición estaba cubierta por Di María.
Florentino Pérez era acusado de adquirir un futbolista por su atractivo de futuro, sin pensar en su inclusión en el once. Al final ha quedado patente que los jugadores buenos siempre encuentran su sitio en un equipo. Pocos de los acusadores se habrán dado cuenta de que en el fútbol actual la velocidad punta es una de las virtudes que marcan la diferencia. Bale es "reprise récord".
Se cuida con la alimentación para mantener su espléndida carrera. Solo sale de casa para jugar al golf en algún día libre. Cristiano valora cada vez más su potencial en los pases de la muerte. Se integra poco a poco en la idiosincrasia del fútbol del Madrid. Pasar de recibir balones en largo, en la Premier, a recibirlos rasos y al pie es una transformación en su vida.
A veces desconecta del juego del equipo en diversas fases de los partidos. Muchas veces está desmarcado y pide el balón con humildad, de manera que ni le escuchan ni le ven. Debe vencer esa timidez. Ya posee cierto vocabulario de español y lo comprende. Lo fundamental es que ha puesto el turbo al Real Madrid. Y ya no se cala.
Cien metros en 11,4 segundos, 1.500 en 4:08, diez kilómetros por partido . Su timidez esconde un campeón. Sus silencios no callan su fuerza descomunal, esa que puede romper músculos. Pudo ser atleta y decidió ser futbolista, que se pagaba mejor y era más popular. Bale siempre recuerda el golazo de Zidane en la Champions 2002, que radicalizó su amor por el fútbol, su madridismo y el sueño de imitarle. Este año aspira a hacerlo. Marcar y decidir la Décima sería el gol de su vida.
De adolescente, sus condiciones le hacían válido para triunfar en todos los deportes. Hace unos años cubrió los cien metros lisos en 11,4 segundos y corrió los 1.500 metros en 4:08. Dicen que ahora lograría bajar de los once segundos en el centenar de metros .
No es un velocista de paso corto y rápido. Utiliza sus largas piernas para avanzar con zancadas de 2,5 metros. Parece que vuela. Recorre un promedio de 10 kilómetros por partido, una cifra alta para ser un delantero. Khedira destaca en el Real Madrid por hacer 11,2 kilómetros cada noventa minutos en http://ipade.over-blog.com/2014/03/el-discreto-encanto-de-los-negredo.html. Sus medidas son las idóneas: 1,83 metros y 74 kilos.
Catorce goles. Diez tantos en Liga. Los ha conseguido en las 19 jornadas que ha disputado. Ha anotado otros cuatro (en seis partidos) en su competición preferida, la Champions. En la Copa jugó cuatro y no marcó.
Doce asistencias . Suma once pases de gol en el campeonato liguero y uno en la Copa. Le han hecho dos penaltis (en Liga y en Copa) que Cristiano tradujo en sendos tantos. En Málaga fue víctima de otros dos que no le señalaron.
La zurda es mejor . Ha conseguido once de sus catorce dianas con la pierna izquierda, penetrando desde la derecha. Es lo que más le gusta. Dos los firmó con la diestra y uno de cabeza. Tres tantos fueron transformados de falta, otra especialidad.