La elección bien hecha de una almohada se debe a que esta debe darnos un soporte conveniente para la columna en su posición natural. Debe elegirse apropiadamente para ser perfecta conforme a la posición preferida en la que dormimos: boca arriba, de costado, o boca abajo. Mas asimismo un factor importante es la altura de una almohada de cualquier clase, amoldada a medida al tamaño de nuestro cuerpo. Por eso, antes de comprar una almohada buena y, a veces, aun cara, debemos asegurarnos de que esté ajustada adecuadamente a la altura que pide nuestro cuerpo y nuestra situación en el momento de dormir, bien sea alta o baja. Una almohada bien elegida va a hacer que su sueño sea cómodo y plenamente valioso. Y esta es una inversión muy rentable, considerando que dormimos cerca de una tercera parte de nuestras vidas.

Entre la extensa gama de almohadas en el mercado, escoger la almohada adecuada, en contra de lo que semeja, no es tan difícil. Sin embargo, hay que enfocarse, entre otros muchos factores, en la altura de la almohada.

La altura de acuerdo a nuestro tamaño

Los factores esenciales que afectan la elección de la almohada conveniente en cuanto a la altura son la estructura de nuestro cuerpo: altura, peso y ancho de los hombros. Si es una persona baja, cuerpo pequeño Mira más información con brazos estrechos, es conveniente una almohada baja, tamaño S o M (entre 10-doce cm de alto), y con ajuste más suave. Hay múltiples factores auxiliares que también podemos considerar: el ancho de nuestros hombros, que medimos desde el principio de un brazo hasta el inicio del otro. Si mide más o menos 10 cm, debemos buscar una almohada baja o talla S.

Si es una persona alta con brazos anchos y alto peso anatómico, se recomienda una almohada de mayor tamaño, tal vez L (entre trece-quince cm de alto), de dureza media o alta. Aquí, el ancho de los hombros asimismo debe tenerse en cuenta a la altura adecuada, por lo que para una longitud promedio de 10 a 19 cm, debe decidirse por el tamaño M, mientras que desde diecinueve a treinta y cinco cm de ancho de hombro, debe seleccionarse el tamaño L.

Asimismo los pequeños importan

Para un niño, se pueden tomar decisiones similares, pero con escasas salvedades. Se recomienda que el período hasta los dos años de edad del niño sea casi sin altura debido a que un niño de esta edad no puede cambiar de situación. Cuando se vuelve más móvil, puede dormir en la almohada. Entonces, las almohadas han de ser lisas y adaptadas a la forma del cuerpo del pequeño, sin ocasionar deformación ni flexión antinatural del cuello hacia arriba o hacia abajo. Deben ser suaves, flexibles e hipoalergénicas.

Después de esa edad, la almohada no debe ser demasiado alta y ser adecuada para el tamaño y la anatomía del niño, para lo que es esencial que la columna se forme on line recta. El material que marcha muy bien es la espuma termoelástica que se adapta a la forma del cuerpo y es el soporte idóneo para la cabeza y el cuello.