Había una vez una ciudad donde los colores de las flores contaban historias y sanaban corazones. Correcto, estamos en Medellín, donde una simple floristería se convierte en un templo de arte y cultura. Aquí, las flores no solo embellecen espacios, sino que cuentan historias y despiertan sentimientos. Nos recuerdan la diversidad que albergan nuestros sentimientos. Sanangel