
¿Cuantas veces en nuestra vida creemos haber encontrado a nuestra otra mitad? esa parte que siempre hemos sentido que nos falta, eso que nos hace sentir incompletos, tal vez de pequeños no lo notamos, pero ahora es cuándo de repente vez a esa persona, a ese ser que habías esperado toda tu vida, tal vez antes lo sentiste, pero no como ahora, ahora es algo más grande, algo que no puedes contener y tienes muchas ganas de gritarlo, de quitarte toda esa emoción de encima, esa felicidad; pero sabes que aún así no será suficiente. Eres tan feliz sabiendo que al fin has encontrado a esa persona que está hecha sólo para ti, para ti y para nadie más. Es donde no hay desconfianza, donde los celos son solo mitos, donde nadie tiene miedo de decirte lo que siente, de decirte que te ama, que eres perfecto, que eres quien lo motiva a levantarse todos los días. Aman, lloran, ríen, corren y gritan, pero siempre juntos, sabiendo que se tienen el uno al otro aún en los momentos más difíciles, esa es la felicidad en su estado más puro, es la unión perfecta de dos personas que se han tenido la una a la otra desde y para toda la vida aún sin saberlo, pero siempre han estado ahí.


