通訳 スカイプで学習! 柴田バネッサの通訳演習

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バネッサの通訳講座 通訳入門から同通まで


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Antonio Banderas Speech - Goya Awards 2015 - Subtitled English & Spanish

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¡TIENES QUE VERLO! El magistral discurso de Gloria Alvarez que revoluciona las redes sociales

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Discurso de Su Excelencia - Mario Moreno Cantinflas

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El mejor discurso político de la historia reciente

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TREMENDO Julio Anguita #22M:"No me da miedo el ruido del poder, me da miedo el silencio del pueblo"

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EL GRAN DISCURSO ANTISISTEMA DE JULIO ANGUITA CON JOSÉ SARAMAGO (AÑO 1999)

Julio Anguita El mejor discurso antisistema de la historia

https://www.youtube.com/watch?v=sMi0ymeygfY

Buenas noches, Hubo un hombre llamado Galileo Galilei dedicado al estudio, a horas encerrado, viendo astros, sacando las conclusiones de su observación, que descubrió que la tierra no estaba en el centro del universo, que se movía, y por tanto era el Sol el que ocupaba el centro y en torno al cual los planetas, y entre ellos la Tierra, giraban. Aquel descubrimiento se enfrentó a la verdad institucionalizada. El Vaticano, la Iglesia, las creencias populares del momento, y la insistencia en el mantenimiento de lo que había descubierto le costó ir a juicio. Y, frente al acusado, ¿cómo podía él pensar que se había equivocado Aristoteles? ¿Cómo podía pensar él que las sagradas escrituras mentían? ¿Cómo podía atreverse él, un ingenuo sabio, a pensar que había descubierto algo que fuese en contra de lo que el magisterio de la Santa Madre Iglesia venía diciendo hacía siglos? Y, sobre todo, ¿es que acaso el pueblo no aclamaba contra aquel que se atrevía a poner en duda la centralidad del planeta tierra? Las presiones son tremendas. Tiene casi que abjurar. Pero en un momento, en la rebeldía última, y musitando casi con una sonrisa, a lo Saramago, suave pero firme, dice en el italiano natal "Eppur si muove", y sin embargo se mueve. Porque los cálculos matemáticos, porque las observaciones porque el ejercicio de la razón, porque lo que sus ojos estaban viendo noche tras noche, le estaban demostrando que era la Tierra la que se movía. Pues bien, estamos hoy en la España de 1999, en la Europa de 1999, y en el mundo, en un momento en el que, en otras ocasiones de la historia, las sociedades han tenido que escoger un camino u otro: o seguir en la resignación, o plantar cara, la rebeldía que acaba de decir Manolo Cañada. La resignación es un producto que, como cualquier droga, duerme a la gente. Duerme su conciencia. La resignación es como la morfina, la cocaína o la heroína. La resignación es producto de muchas causas: yo voy a enumerar unas cuantas. La resignación es hija de ese discurso totalizador, cual si fuese una nueva religión: no hay más verdad que la competitividad. No hay más santos ni más poderes que los mercados. La economía tiene que crecer constantemente: no importa que se contaminen las aguas, que se contaminen los rios, los mares, o los aires. Competitividad, crecimiento sostenido, y los mercados: eso es lo único que importa. Su poder no puede ser contestado, y además, nos demuestra la existencia de las propias sociedades que esto es lo que produce bienestar. Y no importa que las personas de la calle vean que ese bienestar no le ha llegado al hijo o a la hija que tiene que ir a la empresa de trabajo temporal, que le cobra el 40% de la nómina por colocarlo en una empresa. No importa que la persona que todavía tiene una pensión que no llega al salario mínimo interprofesional, y está casi a la mitad, 69000 y pico de pesetas, la mitad de eso, a veces no llega. No importa el paro de aquel que entró en los 45 años. No importa que la mujer, madre y esposa, pero que además tiene que trabajar, no cobra lo mismo, igual que el hombre, haciendo la misma tarea, violando artículos enteros de la carta fundacional de las Naciones Unidas, y la declaración universal de derechos humanos, y texto de la constitución española. No importa, porque le están diciendo que no hay más bien que la competitividad, lo bien que vivimos, lo bien que vamos, los datos, las cifras... No importa que la gente vea, o quiera ver, en su entorno y en su alrededor hechos que están contradiciendo ese mensaje. Porque para que no se vea, o para que sea menos hiriente, hay sucedáneos. Ahí tenéis la televisión: fútbol, mucho fútbol. Más fútbol que en épocas anteriores de la historia de España. Ahí tenéis concursos degradantes, que no alimentan la razón, el estudio, el análisis. Ahí tenéis la vida de los personajes populares, que se diseccionan y se abren para que atisbemos como si fuéramos aves carroñeras, y olvidando el entorno que tenemos, entremos en lo que ocurre en sus alcobas. Ahí está toda una literatura de evasión, para que la gente no vea. No vea, y por tanto confunda su existencia real con la existencia que le ponen en las pantallas, o en los informativos. Para que ocurra como aquello que tantas veces digo de la viejecita que a finales del siglo XIX estaba vendiendo cerillas en la puerta de la ópera de Madrid, en un mes de Enero, a las dos de la madrugada, atenida de frio, y envuelta en una toquilla, vendiendo cerillas para poder subsistir, y cuando entraban hombres y mujeres envueltos en armiños, en capas con lujo y con joya, decía "Que bien vivimos en Madrid". Un caso de alienación, un caso de suplantación, un caso de drogadicción. La imagen, lo bien que vivimos, las historias de alcoba, las revistas del corazón, las frivolidades que hacen olvidar lo que ocurre diariamente, o si se ve, se eleva a otra categoría, como si no fuese lo real. Resignación además, porque el discurso oficial, que baja desde muchos sitios: baja desde los poderes públicos, baja desde las sentencias de los tribunales, desde las cátedras, desde las clases de EGB donde los maestros de escuela va inyectando ya unas determinadas ideas. Baja desde la televisión y de los medios de comunicación, el discurso de que no hay otra salida: esto es lo único posible, y si no, fijaros: estamos mal, pero peor estaban en el Muro de Berlín. Y cuando ya se acude a hablar del Muro de Berlín es porque ya no se tienen razones, y hay que decir "mira que mal fueron aquellos", porque es la única justificación. Resignación porque los pueblos, cuando tienen problemas, no son rebeldes. El que tiene que comer todos los días, no puede permitirse el lujo de perder, por un acto de rebeldía, un puesto de trabajo. La rebeldía siempre ha surgido de aquellos que comían todos los días. De aquí la gran culpabilidad de muchos intelectuales españoles, que comiendo todos los días, bien del pesebre, bien de su trabajo, no han sido capaces de decir "Basta" a esta situación de degradación. De ahí una resignación que nace de la evidencia diaria. Del paro, que es cierto. De ese paro que dicen que se reduce porque la estadística dice que cuando una persona trabaja dos horas a la semana, ya no está parado. Una disminución estadística, de los empleos a tiempo parcial, de las horas extraordinarias que se imponen, pero no se cobran, de la angustia si mañana poder trabajar: eso es resignación. Resignación que cae sobre un pueblo que se da cuenta, además, o no se da cuenta porque no le gusta o no quiere verlo, o no dejan verlo, que estamos yendo hacia atrás, que estamos llegando a cotas propias del siglo XIX, que aquella seguridad social para todos, que el tema del subsidio de desempleo va bajando continuamente, en contra de la declaración universal de los derechos humanos o de la propia constitución. Resignación que surge de la culpabilidad del propio parado. Uno de los éxitos entre comillas del sistema americano es conseguir que el pobre, el miserable, se sienta culpable de su situación. Es la filosofía calvinista, hija del protestantismo. Tú eres culpable de tu situación. No has sido capaz de triunfar, esa es la filosofía de las sociedad americana. Y si no has triunfado es porque tú eres el responsable: esta sociedad da oportunidades a todo el mundo, si tu no has podido hacerlo así, tú eres el culpable, y entonces el oprimido, el pobrecito, el esclavo, se echa él la responsabilidad de su situación. Es perfecto el dominio del poder. Un dominio del poder que ya no se basa en la fuerza, en la coacción, en la utilización de la guardia civil o del ejercito: se basa en un dominio mucho más terrible, más duro: el dominio de la mente. Ese opio que cae desde los aparatos de televisión, ese opio que cae desde las sentencias de los tribunales, desde los discursos políticos que va empapando la mentalidad de la gente, y va diciendo "calla, calla, calla, porque si no callas puede ser peor". Esa es la resignación que se produce como consecuencia de sentirse ese parado que él es el autor de su situación, y por tanto aquel compañero que ha sido acusado de que cobró una vez, indebidamente, el seguro de desempleo, ah, miserable, tú eres el culpable. No importa que los ladrones de alto copete sean exhibidos como figuras brillantes a enseñarle a los hijos como ejemplo a seguir, pero el miserable que ha estafado solamente un mes del seguro de desempleo es el culpable de todo lo que está ocurriendo. Eso es resignación. Resignación que surge de los medios de comunicación, y no se me enfaden las cámaras, no va con vosotros, pero va contra los que tienen el poder en vuestras empresas. Va con aquellos que optan por decirle al pueblo una parte de la verdad. Resignación que consiste en dar un credo único, decir todos amen a la competitividad, a la moneda única, estamos mejor que nunca, amén, amén, amén. Es el coro como una letanía que va uniformando el pensamiento, que va haciendo seres totalmente iguales, como describía lo que podía ser el futuro Orwell en 1984. Esa resignación por tanto es hija de una economía, de un sistema político, que confunde muchas cosas. Una información que está haciendo surgir en nuestros universitarios, en nuestros institutos, en nuestras academias, en las escuelas básicas la cultura del si o no, propia del ordenador. La vida está llena de colores, de tonos, y por lo tanto el lenguaje es lenguaje más vivo cuanto más cosas hay que ser descritas. Si o no, blanco o negro, derechas o izquierdas. Conteste usted como el ordenador: afirmativo, negativo, afirmativo, negativo. Se busca ya, no al ser humano pensante, capaz de la reflexión, de la duda, de la inquietud: se buscan esclavos sin pensamiento. Y por eso no se quiere la historia. Y por eso se desdeña la memoria. Porque los seres humanos somos hijos de la memoria. Yo soy lo que soy porque viví con mis padres, mi recuerdos, mi historia, mis vivencias. Yo soy la actualización de todo un pasado que está vivo. Si me quitan la memoria soy un zombi, un muerto viviente. Y queremos pueblos de muertos vivientes, que se estimulen por el último partido del Barça-Madrid, que se estimulen por la última historia de tal o cual conde, o de tal o cual señora, que digan en los corrillos, incluso en los parlamentos, y en los lugares donde habría de debatirse de los problemas, se cuenten chistes de la vida privada, para olvidar la tremenda realidad. Escapismo, droga: igual que la heroína, igual que la cocaína. Droga, escapismo. Sedar el pensamiento, aniquilar el espíritu crítico. Y por tanto fomentar la resignación. Y frivolidad, mucha frivolidad. Y por tanto la política entendida como compraventa de votos, no importa. ¿Qué es lo que quiere el pueblo? Al pueblo al cual convenientemente se le va a decir lo que quiere, a través de determinados medios. ¿Más fútbol? Pues más fútbol. Pero es que yo pienso que no: es que tú tienes que decir lo que le gusta al pueblo. Al cual yo mediante medios de comunicación, finísimo, le voy diciendo que es lo que le convierte, pero yo represento un proyecto, yo quiero explicar un proyecto, yo quiero dirigirme a mi pueblo, del cual formo parte, para decirle el punto de vista de nuestra organización: no, no, no, lo que conviene es que ganes votos. Eso no está bien dicho. Tienes que ser respetable, tienes que hablar y decir lo políticamente correcto, el buen tono. Como el chico de la burguesía del siglo XIX: niño, eso no se hace, eso no se dice, tú lo haces bajo cuerda, porque todo debe permanecer como si aquí no ocurriera nada. Es decir, la cultura de la hipocresía, ¡crear una sociedad hipócrita! Que miente a sabiendas Que sabe que está diciendo algo que nadie cree, pero lo importante no es decirlo: lo importante es que hay que hacerlo pero que no se diga. Y ese cáncer va avanzando degradando, corrompiendo y aniquilando las fuerzas para combatir. Y ese es un camino, sin duda, dulce. Es la muerte lenta, como se consume un brasero. Como van muriendo aquellos que beben la cicuta, muerte que le dieron al gran Sócrates: se va durmiendo lentamente todo el organismo, y muere uno con una sonrisa en los labios, ¡pero muere! Y el otro camino es lo que ha dicho Manolo: rebeldía. Pero la rebeldía no es un gesto altisonante. No es un grito, no es un insulto. No es una pedrada, no es una mala contestación: es mucho más profundo. La rebeldía es un grito de la inteligencia y la voluntad que dice, y lo voy a decir en román paladino: ¡No me da la gana de decirle que si a esta actual situación! ¿Por qué? ¡¡Porque no quiero!! Y me niego a decirle que si, porque entiendo que pueda haber otra situación, y por tanto no asumo esta podredumbre, y no participo de ella, y lucho contra ella. Y esta actitud es una actitud intelectual. Y cuando digo intelectual no quiero hablar de universitarios: de la mente de cualquier ser humano. Es un posicionamiento que nace de la mente y del corazón, del fuego de querer cambiar. Esta es la rebeldía fundamental: lo otro son voces, son chillidos, son insultos, son graznidos: dale caña al circo romano. No, no, la rebeldía no es ni más ni menos que el posicionamiento con otros valores y la decisión de hacerles frente. Rebeldía para decir que no aceptamos que la competitividad y el mercado sean los que rijan los destinos de las sociedades, que entendemos que hay una declaración universal de derechos humanos que tiene que cumplirse. Y que eso significa sociedad de pleno empleo, donde el hombre y la mujer sean exactamente iguales, donde no haya marginados, y que costará mucho tiempo y mucho sacrificio, pero es hermoso luchar, incluso morir por eso. Porque morir tenemos que morir: muramos por lo menos luchando por un ideal noble, y no consumiéndonos como un brasero. Y significa, esa rebeldía fundacional en cuanto a entidad humana, significa defender con esa suave ironía, con esa tranquilidad que el maestro Saramago hace, porque es una gloria verlo contestar a los periodistas con esa suave ironía, con esa tremenda dureza de fondo pero flexibilidad en el lenguaje, significa defender que hay valores que deben ser mantenidos: el hermoso valor de la igualdad. Como decía uno: la sangre es roja, y todos la tenemos roja; no hay sangre azul. Y además, como decía otro, todos los corazones, salvo alguna excepción, están en la izquierda. Por lo tanto esa igualdad, igualdad que hace que los seres humanos nazcan de la misma manera. Una igualdad esencial, no igualitarismo, y por tanto dignidad de la persona por ser lo que es: Persona. Y junto a la igualdad, la libertad. Pero hablar de libertad es algo muy grande. Porque libertad es asumir que se tiene la conciencia libre, que no es lo mismo que libertad de conciencia. La conciencia libre significa que yo puedo decidir si yo tengo todos los elementos para formular mi decisión. Estoy bien informado, estoy bien formado, me alimento todos los días, tengo un techo donde guarecerme, tengo una ropa que ponerme, y una vez que tengo todas mis necesidades más elementales satisfechas, yo puedo empezar a pensar para ser un hombre libre. Porque si yo tengo que trampear el trabajo, trampeando como sea, poniéndome en la cola del paro, vendiéndome por cuatro perras porque tengo que comer, los mios y yo, yo no soy un hombre libre, aunque mañana me permitan votar en las urnas: yo voy movido por mi hambre, por mi necesidad de tener que venderme en cada momento para el trabajo. Y junto a la libertad, en sentido esplendido de la palabra, la justicia. Y no hablo de tribunales de justicia: hablo de eso tan sencillo de dar a cada uno lo suyo. Que impere el derecho, que no haya distinciones, que todo el mundo sea medido por igual rasero, por el rasero de la Ley. La justicia que consista además en que se conforma una sociedad: la ley es la que puede hacer posible que conviva la gente en sociedad, mientras que la ley sea justa y se aplique con justicia a todos igual. Solidaridad: es un mensaje que nos puede hermanar a todos. A todos aquellos que hablaban del internacionalismo proletario, que sigue estando vigente. A aquellos que hablan de la hermandad de los seres humanos y porque hacen referencia a sus creencias basadas en la teología de liberación. A otros que hablan desde otros supuestos de liberación humana, a otras propuestas de liberación, de acuerdo: solidaridad, que consiste en afirmar, tranquila y serenamente, que no merece la pena luchar por banderas, que la única bandera es la bandera del planeta Tierra, y la humanidad es una sola raza, una sola y única raza, y que merece la pena luchar por ella. (...) Y esto es importante: informado, no porque se le den muchas noticias. Hay diferencia entre la noticia y la información. La noticia es una mercancía que se da para que se consuma; la información es un dato que se da para que la gente piense y a partir de ahí extraiga sus consecuencias. Y desde la izquierda hablar de austeridad. A mi particularmente me gusta esta palabra. Hablar de austeridad fue la palabra que vertebró un discurso de Enrico Berlinguer, aquel secretario general del partido comunista italiano que murió en la tribuna, hablando precisamente de austeridad. La austeridad en el sentido romano, mediterráneo. Austeridad no es miseria: austeridad significa vivir dignamente, normalmente. No malgastar los recursos naturales. Poseer uno cosas y no que las cosas lo posean a uno. No ir constantemente atentando contra la naturaleza en un consumismo feroz. Austeridad significa tiempo libre para discutir y dialogar con los demás, para jugar, para hacer posible el amor entre seres que se conocen, para convivir en la calle, en la plaza, en el ágora griega. Austeridad que significa que la mejor manera de vivir es tener relaciones con otro en el plano de igualdad sintiéndose hombres y mujeres libres en una sociedad democrática. Austeridad que hace que nos miren a todos como seres humanos y no por nuestra capacidad de consumo: yo me niego como ser humano a que digan que soy un español que consume tantas salchichas o tantos coches al año: eso no es austeridad, eso es medir al ser humano por otro talante. Austeridad, que significa, con otra palabra, sobriedad: hablar de cosas concretas, hablar de cosas que son importantes, incluso cuando se utiliza el lenguaje para crear belleza, para hacer pensar como nuestro premio Nobel. Se utiliza el lenguaje desde la sobriedad, porque las palabras, cayendo en cascada, uniéndose, recreándose constantemente, hacen pensar, hacen conseguir nuevas ideas: humanizan. Esa es la austeridad y esa es la sobriedad. Y a partir de ahí es cuando comienza el discurso y la propuesta: la sociedad de pleno empleo, el desarrollo sostenible, el reparto del trabajo, es decir, el recurso rojo, verde, violeta, el recurso de la paz. Paz. Y la paz no es la ausencia de guerra, la paz es por ejemplo que el día nueve estemos llenando Rota, porque quieren transformar la base militar en una superbase, violando el punto tercero de lo que acordó el pueblo español en referéndum en 1986. La paz significa que mañana 1200 hombres y aviones españoles, que cuestan un dinero, no puedan entrar en la antigua Yugoslavia, porque no han sido consultadas las cortes generales, y porque se ha violado nuevamente el artículo 62 de la constitución. Significa, por tanto, hablar de paz, paz como justicia, como entendimiento entre seres iguales, que son capaces de razonar. Y bien: los mecanismos son los de siempre, la movilización. ¿Qué es movilizar? Desde la izquierda, siempre, movilizar no ha sido solo llenar las calles de gente, que también: movilizar ha sido concienciar. Nosotros existimos, los que queremos pensar por nuestra cuenta, para perturbar a los demás. Si hay aquí algún creyente, me dirijo a él o a ella para recordarle la frase que hoy explicaba yo en la universidad cuando una persona, un compañero que era representante, al parecer, de la teología de la liberación, me preguntaba, y le recordaba yo un pasaje del evangelio: de mi época pasada soy conocedor. Y decía: mirad, una de las cosas que figura en el evangelio es cuando le preguntan a Jesús de Galilea: "¿Tú que has venido aquí, a traer la paz?" y decía: "Yo no, he venido aquí a traer la guerra". ¿Y qué quería decir? He venido a concienciar, a perturbar. Nosotros no queremos gente dormida, drogada. Queremos gente que inquieta. Venimos a perturbar, a agitar cerebros, a mover conciencias, existimos en la medida en que movilicemos el pensamiento. Como decía en aquella iglesia, en aquel bar, en Naranjo de Córdoba: Levántate y Piensa, es lo más revolucionario que he visto en mi vida, porque la rebeldía empieza aquí, en la cabeza que dice "No sirvo, no me da la gana, no quiero asumir estos valores". Movilización que significa, por tanto, ese esfuerzo por pensar y por hacer pensar. En los grandes revolucionarios de la historia, la característica fundamental es que hicieron pensar. La revolución la hicieron la gente, las masas, los colectivos, pero el valor de ellos es el pensamiento que pusieron en marcha: es el concepto de la movilización, en torno a lo concreto. Y con las alianzas de todo el pueblo. Por eso hacemos llamamientos: queremos unidad. Pero no para repartirse sillones: para hacer programas de transformación. ¿Qué hacemos en el pueblo? ¿Qué hacemos en la comunidad autónoma? ¿qué hacemos en España? ¿qué hacemos en Europa? Alianzas. Alianzas entre gentes que coinciden, básicamente, parece ser por lo menos teóricamente, en que quieren cambiar el mundo. Pongámonos de acuerdo en qué podemos cambiar ahora, pero cambiar un sillón por otro... eso ya no es correcto, eso lo hacen los otros, desde tiempo inmemorial. Y por último la cultura. La palabra cultura viene de cultivo: cultivarse. Hacerse ser humano cada día más. La cultura no es saber muchas cosas: la cultura es captar todo aquello que la humanidad ha ido produciendo y que nos mueve, desde el arte hasta el estremecimiento por degustar la belleza, a entender cómo la humanidad ha ido superando determinados problemas. Un hombre culto no es un hombre que esté rodeado de libros, que también puede ser; un hombre culto es un hombre que mira al mundo con mirada independiente y libre. Un hombre culto puede ser un campesino de nuestras tierras. Cuando rebina, palabra que utilizan en mi tierra, está pensando, pero sabe calcular las cosas, piensa como quiere, es un hombre que tiene un tipo de cultura. Y ese hombre que a lo mejor no sabe leer, le puede dar la mano a otro culto de la universidad, que sabe más cosas, pero está en la onda de la cultura, porque ambos confluyen desde su sentido de hombres libres con capacidad para pensar. Y en fin, en el acto de hoy, donde ahora va a tomar la palabra el maestro Saramago, y dicho con todo cariño, en el sentido de ejercicio de sencillez y de hondura, la voz de Izquierda Unida esta noche no ha hablado de programas, ni Manolo ni yo. Hemos hablado, y os lo confieso, de lo que nos mueve a nosotros. A él, a mi, a José, y a los demás compañeros y compañeras. No sé lo que ocurrirá en los próximos meses o en los próximos años, pero la decisión de mantener este discurso es firme por nuestra parte: lo vamos a seguir manteniendo, no lo pensamos cambiar.

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Discurso de Alberto Garzón en la Sesión de Investidura

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Discurso de niña indígena en la CEE NL Natalia López López Versión Completa

https://www.youtube.com/watch?v=iMRrphQDlDw


Discurso de Natalia Lizeth López López, en 2014.
www.youtube.com/watch?v=rIROa7VaLqg


"Buen día a todos los presentes. Mi nombre es Natalia Lizet López López, soy alumna de la escuela primaria Profesor Rodolfo de Longarza, y soy orgullosamente de origen indígena.
Agradezco la oportunidad que me brindan de participar en este certamen de fotografía “Un flechazo ciudadano”, organizado por la comisión estatal electoral de Nuevo León.
El tema que hoy se trata aquí es muy importante; siento que el tema es muy mío. Vivimos en un país mega diverso, tantas culturas hacen una mezcla de tradiciones y costumbres muy singulares que nos hacen ser un país único y especial, México, uno de los países en el mundo con una gran diversidad de etnias y población indígena.
Ignoro quién fue la persona encargada de elegir el tema de este certamen “Multiculturalismo en el estado de Nuevo León” , pero le agradezco enormemente porque abrió una oportunidad de conocer y trasmitir algo de nuestras culturas a más personas.
Mis raíces son de origen indígena, pertenezco a una de esas culturas que son minoría en la sociedad; pertenezco a las “Marías” que señalan en las calles por vestir diferente o hablar una lengua antigua, el náhuatl, y aunque vivo en una gran ciudad de Nuevo León, mis padres se encargan de enseñarme el valor de mis raíces de Veracruz, porque yo nací en esa parte, cerca del Cerro del Viento, donde se dice que está plasmada la mano de Moctezuma; es una gran silueta un espectáculo hermoso.
A pesar de mi corta edad, el convivir con mis padres en su trabajo como vendedores en las calles, me ha dado la oportunidad de conocer más sobre las distintas situaciones de la vida. Mi mamá vende plantas en los mercaditos cerca de mi casa. 'Póngale agua a la planta, y trátele con cariño para que nazca la flor'. Así dice mi mamá a sus clientes, pero a mí me dice: 'Lávate los dientes cada que comas si quieres que permanezcan blancos'; 'ponte crema todos los días para que tu piel no esté seca'; 'lee 30 minutos diarios y aprenderás muchas cosas.'
Un día mi maestra puso sobre el pizarrón una frase, que decía: 'Una gota perfora la roca; no por su fuerza, sino por su constancia'. De pronto no le entendí, pero cuando nos explicó con ejemplos, me acordé de mis papás, y de lo que día a día me dicen. Hoy entiendo que las cosas se logran sólo si somos constantes.
Yo veo en las noticias que los niveles de delincuencia, secuestros y corrupción están muy elevados y que cada vez hay menos educación, porque se pierde el respeto a nuestros mayores, a nuestros vecinos, a nuestro país, porque las diferentes etnias de nuestro país se están perdiendo, porque no valoramos las riquezas de nuestras raíces, pues porque no estamos practicando valores, porque día a día dejamos de hacer buenas acciones y de preocuparnos por los demás; los adultos se pierden en el estrés de la vida diaria y le dan tanta importancia a las cosas materiales que nos ofrece la sociedad, y olvidan lo verdaderamente importante: inculcar amor y valores desde la familia.
México necesita poner un fuerte programa de rescate a los valores, nos hace falta practicar la honestidad, practicar la comunicación, practicar la tolerancia, practicar la lealtad, practicar, practicar, practicar, practicar, valores, muchos valores, día a día, en la familia en la escuela, en el trabajo, en los parques, en el Certamen de Fotografía, en todos lados y a toda hora, valores hasta en la sopa.
La constancia hará que los adultos se volvieran respetuosos, puntuales, cordiales, organizados y productivos; esto aumentaría las ganancias en el sector laboral, que es el motor del país. Si los niños practicáramos disciplina, cuidado, colaboración, ayuda, esfuerzo y asistencia, aumentaría rápidamente el nivel educativo; si todos practicáramos tolerancia, respeto, solidaridad, con los adultos mayores, las madres solteras, los niños de la calle, las personas con diferentes capacidades y tantos sectores vulnerables de la población, todos ellos se volverían más activos, más productivos, más motivados, pero sobre todo más felices.
Si se respetara la diversidad cultural y se rescataran los valores y el respeto que nuestros antepasados practicaban, qué riqueza tan grande tendría nuestro país; si el respeto entre todos se hiciera una tradición, los pactos presidenciales, los negocios con otros países, las inversiones con grandes empresarios y los programas que se inician en el país, se harían pensando en los derechos del prójimo y en el bienestar del pueblo, y en toda ley prevalecería la honestidad.
Recordemos a nuestros indios: ellos no firmaban papeles, porque su palabra bastaba, eran hombres de honor. ¿Por qué adoptamos fiestas extranjeras como el Halloween y la Pascua, por qué no luchar por rescatar nuestras hermosas tradiciones mexicanas tan olvidadas?
¡Vivamos nuestras propias elevaciones. Hay que fomentar la difusión y el amor a tantas y tan diferentes culturas olvidadas. Existe tanta riqueza en ellas. Apoyemos la equidad, la integración de nosotros los indígenas a la sociedad.
Si practicáramos las antiguas costumbres de México se reforzarían nuestras tradiciones, ésas que están formadas por valores y buenas costumbres. Tan ricos que son como los chatoniles, el pipián los bocoles y los zacahuiles , y ¡qué lastima!, que la mayoría de la gente ni los conoce, y eso que son platillos típicos de México.
Este Certamen abre la oportunidad de conocer la multiculturalidad de nuestro Estado. ¡Ojala nos interesáramos más por la diversidad de nuestro país! Hay un importante sector poblacional que a lo largo de años se ha enfrentado a la diversidad a la inequidad y a la pobreza, dominando la desigualdad de la distribución de la riqueza del país. La democracia debería ser igual para todos los de la población. ¡Qué bonito sería que las comunidades indígenas tuviéramos la oportunidad de participar en la vida política del país!
Yo soy Natalia; hablo lengua náhuatl, porque mi madre me enseña, pero siento una gran pena: no conocer el totonaca que mi padre lleva en su corazón. Soy 100% orgullosamente de origen indígena: y aunque en ocasiones se me ha humillado o minimizado, soy feliz porque sé que soy parte de las grandes raíces de México, y yo de una cosa sí estoy segura: que falta mucho valor para rescatar tanta historia, tantos valores, tantas tradiciones. Rescatemos nuestra identidad, hagamos un México con la tecnología de hoy, pero utilizada con la práctica de los valores del ayer. Si cada uno de nosotros valorara lo positivo de nuestras culturas, ¡qué riqueza tan grande tendría nuestra sociedad! Olvídate un poquito del celular del videojuego del chat, y abraza a quien quieres; háblale personalmente y los lazos del amor y los valores aumentarán. ¡Respetemos la diversidad cultural, respetemos nuestra sociedad, hagamos una sola cultura: la cultura de la paz!
Gracias por haberme escuchado.

El pipián: Méx. Salsa de semillas de calabaza, o almendras o maíz tostado, molidos con chile verde.
El bocol: Tortilla gruesa de masa de maíz rellena.
El zacahuil. Es un tamal (empanada) de un gran tamaño, que contiene un puerco entero, pollo , etc.
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Brexit: David Cameron resigns as UK votes to leave BBC News

https://www.youtube.com/watch?v=fXNV3Ad0qQ0


Good morning everyone. The country has just taken part in a giant democratic exercise, perhaps the biggest in our history. Over 33 million people from England, Scotland, Wales, Northern Ireland and Gibraltar have all had their say. We should be proud of the fact that, in these islands, we trust the people with these big decisions.

We not only have a parliamentary democracy, but on questions about the arrangements for how we're governed, there are times when it is right to ask the people themselves, and that is what we have done. The British people have voted to leave the European Union, and their will must be respected.

I want to thank everyone who took part in the campaign on my side of the argument, including all those who put aside party differences to speak in what they believed was the national interest. And let me congratulate all those who took part in the Leave campaign, for the spirited and passionate case that they made.


The will of the British people is an instruction that must be delivered. It was not a decision that was taken lightly, not least because so many things were said by so many different organisations about the significance of this decision. So there can be no doubt about the result.

Across the world, people have been watching a choice that Britain has made. I would reassure those markets and investors that Britain's economy is fundamentally strong, and I would also reassure Brits living in European countries, and European citizens living here, that there will be no immediate changes in your circumstances. There will be no initial change in the way our people can travel, in the way our goods can move, or the way our services can be sold.

We must now prepare for a negotiation with the European Union. This will need to involve the full engagement of the Scottish, Welsh, and Northern Ireland governments to ensure that the interests of all parts of our United Kingdom are protected and advanced. But above all, this will require strong, determined and committed leadership.

I'm very proud and very honoured to have been Prime Minister of this country for six years. I believe we have made great steps, with more people in work than ever before in our history, with reforms to welfare and education, increasing people's life chances, building a bigger and stronger society, keeping our promises to the poorest people in the world, and enabling those who love each other to get married, whatever their sexuality. But above all, restoring Britain's economic strength. And I'm grateful to everyone who's helped to make that happen.

I've also always believed that we have to confront big decisions, not duck them. That is why we delivered the first Coalition government in 70 years, to bring our economy back from the brink. It's why we delivered a fair, legal and decisive referendum in Scotland. And it's why I made the pledge to renegotiate Britain's position in the European Union, and to hold a referendum on our membership, and have carried those things out.

I've fought this campaign in the only way I know how - which is to say directly and passionately what I think and feel, head, heart and soul. I held nothing back. I was absolutely clear about my belief that Britain is stronger, safer and better off inside the European Union. And I made clear the referendum was about this and this alone, not the future of any single politician, including myself. But the British people have made a very clear decision to take a different path, and as such, I think the country requires fresh leadership to take it in this direction.

I will do everything I can as Prime Minister to steady the ship over the coming weeks and months, but I do not think it would be right for me to try to be the captain that steers our country to its next destination. This is not a decision I've taken lightly. But I do believe it's in the national interest to have a period of stability, and then the new leadership required.

There is no need for a precise timetable today, but in my view we should aim to have a new prime minister in place by the start of the Conservative Party conference in October. Delivering stability will be important, and I will continue in the post as Prime Minister with my Cabinet for the next three months. The Cabinet will meet on Monday. The Governor of the Bank of England is making a statement about the steps that the bank and the Treasury are taking to reassure financial markets.

We will also continue taking forward the important legislation that we set before Parliament in the Queen's speech. And I've spoken to Her Majesty the Queen this morning and advised her of the steps that I am taking. A negotiation with the European Union will need to begin under a new Prime Minister, and I think it's right that this new Prime Minister takes the decision about when to trigger Article 50 and start the formal and legal process of leaving the EU.

I will attend the European Council next week to explain the decision the British people have taken, and my own decision. The British people have made a choice. That not only needs to be respected, but those on the losing side of the argument - myself included - should help to make it work.

Britain is a special country. We have so many great advantages. A parliamentary democracy where we resolve great issues about our future through peaceful debate. A great trading nation with our science and arts, our engineering and our creativity respected the world over. And while we are not perfect, I do believe we can be a model of a multiracial, multifaith democracy where people can come and make a contribution and rise to the very highest that their talent allows.

Although leaving Europe was not the path I recommended, I am the first to praise our incredible strengths. I've said before that Britain can survive outside the European Union, and indeed that we could find a way. Now, the decision has been made to leave, we need to find the best way. And I will do everything I can to help. I love this country, and I feel honoured to have served it, and I will do everything I can in future to help this great country succeed. Thank you very much.


Read more: http://www.smh.com.au/world/brexit-vote-transcript-of-david-camerons-resignation-speech-20160624-gprh35.html#ixzz4CWX0f3Ys


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苫米地英人氏、日本古来の古武術をすると脳の機能アップする?

https://www.youtube.com/watch?v=o8I9wUAEa-w  


Editorial: Proceed carefully with transplants using stocked iPS stem cells


Scientists can now create induced pluripotent stem (iPS) cells from a patient's cells and change them into cells or tissue to be transplanted into the patient's body -- a process that has been seen as advantageous as the patient's body will not reject the transplanted cells or tissue.

However, there is a down side to such "autologous" transplants: It takes a considerable amount of work, time and money to produce order-made iPS cells, and quality control is difficult. There are also cases in which the patient misses out on the window of opportunity to be treated.

To overcome the difficulties, Kyoto University professor Shinya Yamanaka and other researchers have been building a stock of iPS cells using cells from other donors. Organizations including the Riken research institute and Kobe City Medical Center General Hospital have announced plans to begin clinical research on "allogeneic" transplants, in which the cell donor and recipient are different people, during the first half of next year.

Hopes that we are moving a step closer to the realization of regenerative medicine utilizing iPS cells are rising. But such attempts have only just begun. The stock of iPS cells is still in the process of being built, and the method can only be applied to certain people. There also remain unknown elements in the safety and effectiveness of the method. We hope scientists will move ahead in their procedures with caution.

In September 2014, a Riken team created iPS cells from the skin cells of a patient with age-related macular degeneration, a condition that results in the person's vision becoming dark and warped due to retina problems. They used these iPS cells to create retinal pigment epithelial cells that were then transplanted into the patient. Following this, clinical research with several patients was planned. But a genetic mutation was found in the second patient's iPS cells, so officials called off the transplant.

Under the latest plans, Riken will convert iPS cells from Kyoto University stock into retina cells and Kobe City Medical Center General Hospital and Osaka University are set to transplant them into a patient suffering from age-related macular degeneration. This method is much cheaper than an autologous transplant and cuts down the waiting time.

However, there remains a risk of transplanted cells made with iPS cells turning cancerous. Furthermore, such transplants fall under the Act on the Safety of Regenerative Medicine, and so the decision on whether or not to go ahead with the transplant will be made following screening by the committee of the institutions performing the transplant and a sectional committee of the Ministry of Health, Labor and Welfare. It's possible this type of research could be applied to other patients in the future, and as this is the first example, we hope that officials will keep their minds on what items are important to focus on during screening, and on sorting out the important points.

Research is also proceeding to re-create at the cellular level illnesses that are difficult to treat -- such as amyotrophic lateral sclerosis (ALS) and Parkinson's disease -- using the iPS cells of patients with those conditions. It is hoped this will aid research into the causes of the diseases and the development of new medicines. This field is thought to have much more reach than transplant-based regenerative medicine, and we hope researchers will pour effort into the field at the same time. In overcoming diseases that are difficult to treat, the development of treatment methods other than those utilizing iPS cells is also important, and so balance is needed in budget allocations and in Japan's system of research. (Mainichi Japan)


iPS他家移植 慎重な手続きで前進を


患者自身の細胞からiPS細胞(人工多能性幹細胞)を作り、ここから治療用の細胞・組織を作って患者に移植する。拒絶反応を回避できる点でiPS細胞利用の利点とされてきた方法である。  ただし、そこには弱点がある。一人一人の患者にあわせてオーダーメードのiPS細胞を作るには膨大な手間ひまやコストがかかり、品質管理も難しい。治療のタイミングを逃してしまう場合もあるという点だ。

 そうした自家移植の弱点を克服しようと京都大の山中伸弥教授らが進めてきたのが他人の細胞を備蓄して使う「iPS細胞ストック」だ。理化学研究所や神戸市立医療センター中央市民病院などは来年前半、これを利用した「他家(たか)移植」の臨床研究を始める計画を公表した。

 iPS細胞を使った再生医療の実現に一歩近づくと期待される一方、こうした試みは始まったばかりである。iPS細胞ストックも構築途上にあり、一部の人に対応できるだけだ。安全性にも有効性にも未知の部分が残されており、今後の手続きを慎重に進めてもらいたい。

 理研チームは2014年9月、目の網膜の障害で視野が暗くなったりゆがんだりする加齢黄斑変性の患者に、患者自身の皮膚からiPS細胞を経て作った網膜色素上皮細胞を移植した。これを皮切りに複数の患者への臨床研究が計画されていたが、2例目で患者のiPS細胞に遺伝子変異が見つかり、移植を見送った。

 今回の計画では京都大からiPS細胞ストックの提供を受けて理研が網膜細胞に変化させ、中央市民病院と大阪大で加齢黄斑変性の患者に移植する。自家移植と違い、移植までの待機時間が短縮でき、コストも大幅に削減できるという。

 ただ、iPS細胞を利用した移植には細胞ががん化する懸念が残されている。14年11月に施行された再生医療安全性確保法の対象でもあり、実施の可否は、今後、実施施設の委員会や厚生労働省の部会の審査などを経て決定される。こうした研究は、今後、他の疾患にも広がる可能性があり、最初の症例として、何に重点をおいてチェックすることが妥当か、ポイントを洗い出すことにも留意してほしい。

 患者への移植とは別に、筋萎縮性側索硬化症(ALS)やパーキンソン病など難病患者のiPS細胞を使って病気を細胞レベルで再現し、原因究明につなげたり、新薬の開発に役立てたりする研究も進められている。移植による再生医療より広がりが大きい分野だと考えられ、こちらにも力を入れてほしい。難病克服にはiPS細胞以外の治療法開発も重要で、予算の配分や研究体制のバランスを取ることも必要だ。毎日新聞

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Remarks at the United Nations International School Commencement Ceremony

https://www.youtube.com/watch?v=znPDSgv16HY


SECRETARY KERRY: Thank you. Thank you very, very much. I accept the nomination. (Laughter and applause.) What an absolutely extraordinary place to have a graduation, any graduation, but especially this one.


Director Camblin, thank you for your very generous introduction. I’m glad you gave the short version. (Laughter.) And thank you, Mr. Deputy Secretary General Jan Eliasson, an old friend and a terrific fighter, a warrior for peace. President Lykketoft, for your words this afternoon and for your leadership.

Believe it or not, folks, the Deputy Secretary General, the President, and I have something in common – we’ve all reached the point where a lot of people are asking us, “What are you going to do in your next job?” (Laughter.)

Now, obviously, that is not my current focus, but friends are telling me there are some really special outside diplomatic assignments that I might conceivably take on. I understand that Batman and Superman have been having difficulties, Captain America has been caught up in a civil war, and that Daenerys Targaryen needs help getting back to Westeros, folks. (Cheers.) So I’ve got nothing to worry about. There’s plenty out there for me to do.

Director Camblin, Principal Delaitre, distinguished guests, parents, members of the faculty and the members of the board of trustees, and the awesome class of 2016: Thank you – (applause) – thank you for the chance to share with you this very, very special day. If some of you were hoping for Beyonce – (laughter) – I’m sorry, here I am. (Laughter.) And for that you have my niece Iris who’s graduating to thank – or maybe to blame. (Applause.) I want you to know that not only is Iris a proud member of your graduating class, but she is also a terrific campaigner. And she got out the vote for Uncle John when I ran for president in 2004. I should have sent her to Ohio; it might have made the difference. (Laughter.) She had more common sense even then as a 6 year-old than some more recent presidential candidates whom I could name – (laughter and applause). But I won’t name him. (Laughter.)

I want you to know, though, that running for President wasn’t pressure. Trying to decide on the theme for this commencement – now that’s pressure. I had a long lecture in mind, but then there’s an old saying that “the mind can only absorb what the seat can endure.” So you’ll be happy to know that I’m going to keep this short. And after all, if you all graduate on time, we can all go to Central Park and re-enact senior cut day. (Laughter.)

Now, to all you moms and dads, let me just say that if your emotions are at all like mine when my daughters graduated, you’ll feel a little bit sad, a little bit – maybe even a lot – relieved, incredibly proud, and absolutely blown away by how short the interval is between diapers and diplomas. (Laughter.)

Now, for all of you who are graduating, I’m absolutely confident that deep down you all know your parents have always been proud of you and always will be. So do them a favor and delete some of those photos on your Facebook page. I mean, there really are some “Tut House” memories that are not meant to be shared with everybody. (Laughter.)

Now, I did not come here just to warn you about the double-edged sword of social media. And the reason is pretty simple, and both prior speakers have referred to it. This is not an ordinary school, and you are certainly not an ordinary graduating class. You are very lucky to be international students who have come of age in a global era – and make no mistake: This is an enormous advantage. You already know how to be explorers. You’ve already tested some of your limits, venturing across boundaries of language and culture, adapting to new situations and surroundings. I know that when I graduated from high school, nobody imagined the internet, let alone social media. And for you, it’s second nature beginning almost before you could walk. But I do have at least one thing in common with you. Like many of your parents, my Dad was a diplomat for a while, and I got to travel a lot as a kid.

When I was just 11, my father was assigned to Berlin, Germany, not too long after the war, World War II. And I want you to know that my experience living overseas taught me an enormous amount, but one principal lesson that I will share: If you are trying to understand someone else’s country, and you want to really know what’s going on, make sure you look at that country not through your own lens, but through the lens of the people who live there.

It makes all the difference, for example, whether you grow up in a country that is stable and peaceful or where conflict compels everyone to live in fear. The priorities of parents today are affected by whether they live in a place where children go to bed hungry each night or where diet books are best sellers. Even if you share the same hopes and aspirations, the lessons of history are not the same to a young person attending class in Ramallah compared to one going to school in Tel Aviv. And your view of world affairs is absolutely going to be affected by whether the lens through which you’re looking is in China, or India, or Saudi Arabia, or Iran, the United States, or anywhere else.

Here at UNIS, you understand this reality as well as anybody anywhere, and you are already looking through the right lens. That’s the privilege of having gone to this school, the privilege of being part of this great family. You represent 41 countries, as has been stated. You speak 38 languages – though, hopefully, not all at once. Many of your parents sit alongside each other in the UN Security Council or right here in the General Assembly. And each year, you set the standard for constructive dialogue at the UNIS-UN conference.

In the process, you have demonstrated what we know to be true: UNIS is a school with a conscience. Here, you don’t just talk about the values of diversity, tolerance, and respect for the rights and dignity of others. You live it. You are that diversity. You live those values every single day, and you know, as Winston Churchill said, that “Courage is what it takes to stand up and speak – but it’s also what it takes to sit down and listen.” Above all, this international school is a place that is deeply engaged in the analysis of global problems. It is where young people from around the world can get a head start on the challenges that you will, very soon, be taking on together.

And believe me: That head start matters.

Each year, about 120 million people across the globe reach the age of 16, and almost 90 percent of them are in poorer countries. Overall, the youth unemployment rate is at record levels on a global basis. And somehow, through innovation, through ingenuity, through force of will, through your efforts, we will have to generate a huge number of new jobs, even while technology makes many old ones obsolete. And that task obviously does not stand alone.

From weapons of mass destruction to sectarian conflict to climate change and a host of other things, we face an array of huge, additional challenges. But what I can tell today you for certain as you graduate, not one of these problems, not one of them, is without a solution.

I’m proud to say that, for instance, on climate change America is among the countries in the lead. Right here at this dais, as was mentioned earlier, six weeks ago, my granddaughter on my lap, I formally committed the United States to join the global climate change agreement that 196 nations – all with different views, different capacities, different understandings – came together to adopt in Paris, and which will curb greenhouse gas emissions and bring about a low carbon energy future. Already in the United States, I know that we are at about 10 percent of the goal of the 17 percent that we set, and hopefully we will exceed the goals.

We have to approach this challenge with the urgency that it demands. This past April was the hottest April in recorded history – it was also the twelfth consecutive record-breaking month, every month preceding hotter than any before. We learned that 2015 was the hottest year in recorded history, by far, after knowing that the past decade was the hottest on record and the one before that, the second hottest on record, and the one before that, the third hottest record. Now, no one would blame you for believing that this is simply how the world works – higher temperatures, more violent storms, more droughts, more famines, more deaths due to pollution and breathing problems, more people forced to leave their homes and become refugees because of floods or because of environmental damage, which meant they could no longer make a living.

My message to you this afternoon is that what you have been living is not the way it has to work. And the path back begins by admitting what scientists have been telling us for years is true. Some people right here in the United States still refuse to listen to the scientists. They think that sea level rise is fine because the extra water is just going to slop over the sides of a flat Earth. They claim to have no way of knowing that climate change is real because they, individually, are not scientists. That’s what you hear. That’s what I heard on the floor of the United States Senate. And only this year, one United States senator walked to the floor of the Senate with a snowball in his hand and said, “Look, snow,” in January – must mean there’s no climate change, it’s a hoax. Well, folks, I know he set out to prove something, but not – that’s not what he proved. (Laughter.)

Every one of you knows, because you learned it in high school or perhaps in middle school or elementary school, even, that the sun rises in the east and sets in the west, and the Earth revolves around its axis – and we believe it, but we’re not scientists. You don’t have to be a scientist to know that something’s wrong when glaciers are melting at record speeds and warmer oceans are causing fish to change their migration patterns.

And what I find legitimately exciting and motivating in this – and I hope you will, too – is that it doesn’t have to be this way. We have choices. You have choices.

Just think about it: If the proponents of action on climate change were somehow wrong, flat wrong, contrary to all that science declares, but nevertheless we proceeded to reduce carbon and other gases released into the atmosphere, what is the worst thing that would happen? Well, under that scenario, the worst would be millions more jobs in the transition to clean energy, the opening of a whole new energy market – the largest market in the history of humankind with a more sustainable policy – healthier populations, reduced health care costs because we’re not sending kids to the hospital in the summer charging billions of dollars for environmentally induced asthma, cleaner air, reduced expenditure on environmentally induced diseases, an improved outlook for the oceans with less acidification and die-off of coral reefs and ecosystems affected by pollution which falls to the Earth and into the ocean, and surely, we would have greater security because of less dependence on someone else’s source of energy. And we would have stronger economies as a result. My friends, that is the worst that will happen.

But what if the naysayers are wrong? What if the people who deny all the science are wrong? What if, because of their ignorance, we fail to take the action that we should? What is the worst then? The worst then is sheer, utter disaster for the planet and all who inhabit it. So I ask you a very simple question: Whose “worst” would most thinking people rather endure?

Like any generation, you’re going to have your fair share of challenges, to ask those very kinds of questions, provide the answers, and make the difference. Unless I miss my guess, the class of 2016 will welcome the chance to be tested, because you wouldn’t be graduating from a school like this if you lacked global vision or the ability to lead and succeed.

And I have no doubt that you are going to tackle these challenges.

For one thing, you have great role models – and I’m actually thinking beyond your parents, who are sitting behind you. Look to your right, look to your left, look behind you, some of you in front. Your fellow students from your own class have already achieved great things. And I’m not talking about the time that you moved all the classroom furniture onto the roof. (Laughter.)

Consider your accomplished athletic teams – girls’ volleyball, boys’ soccer, many others, always pulling together and leaving it all on the court or the field.

Consider your classmate who built an award-winning drone that won third place in an NYU-sponsored science competition.

Consider another student whose research in the Dominican Republic put a needed spotlight on the deportation of ethnic Haitians from that country.

Consider another classmate who last summer worked at the genocide museum in Rwanda.

And consider those of your fellow students who went to Nepal to fight hunger and ended up raising more than $7,000 to aid the victims of last year’s devastating earthquake.

You don’t need me or anyone else to tell you to care. You already do.

You don’t need anyone to urge you to step up and speak out because you already are.

And you don’t need anyone to remind you it will soon be your turn, as Jan said, not just to study or to observe history – it’s going to be your responsibility sooner than you may think to write the history of your age.

Class of 2016, I know you’re under no illusions about the gigantic challenges before us. But you need to remember that compared to any other – any earlier generation, you have tremendous advantages.

When I graduated from high school, the conventional wisdom was that rising populations were soon going to overwhelm limited food supplies, causing widespread starvation. And indeed, between then and now, our planet has become far more crowded – the population more than doubling. But guess what? Because of new techniques, new technology, creativity, entrepreneurial activity, food production has tripled and hunger has been cut in half in ways that we never predicted.

Just a quarter of a century ago, we faced an epidemic in HIV/AIDS and it threatened to continue its spread in Africa and across the globe, killing almost all who were infected, and seemingly beyond our control. But in the time since, the world community generated the money, the tools, the treatments required to bring us to the threshold – which is where we are now – of the first HIV/AIDS-free generation in three decades.

Just two years ago, the Ebola virus was devastating parts of West Africa and there were predictions that by Christmas of two years ago, a million people were going to die. Instead, a global coalition came together to stop it right here at the United Nations and in countless efforts of diplomacy and saved countless lives.

From ancient times, we’ve been told that poverty is an inevitable part of the human condition – and yet this spring, for the first time in history, the rate of extreme poverty has fallen below 10 percent. This means that, in the course of your lifetimes, more than a billion people have been able to lift themselves from the bottom rungs of the economic ladder and begin to climb upward.

In the same period, the average income of the average person has doubled, infant death rates have plummeted, millions more girls have been enrolled in schools, and life expectancies have risen steadily in nearly every part of the globe. Meanwhile, more people live in democracies than ever before and the number of nuclear weapons has been slashed by two-thirds from their Cold War heights.

None of this is because of what any one country or any one government was able to do alone. It’s what happens when people have faith in their own values, in their own skills – when people respect the rights and the dignity of each other – and when they believe in the possibility of progress no matter how many setbacks they may experience.

And more often than not, my friends, it is because young people have been willing to fight and show the way.

I am not just saying that to make you feel good on graduation day. The fact is that people your age have been part of virtually every great advance our world has made in the direction of social and economic justice – from the abolition of slavery in our nation, to the end of apartheid, to support for the empowerment of women, to today’s ongoing campaign for LGBTI rights.

People didn’t make those gains by sitting on the sidelines or saying somebody else has to do it or saying it isn’t doable or simply making a demand. They did it by organizing their arguments, mobilizing their peers, debating their opponents, and having the patience to accept small gains while always persisting in the struggle for greater progress.

So, graduates: That is your job now and that’s how you’re going to live up to your responsibilities as global citizens in a global age.

One of the greatest rewards of being Secretary of State, I will tell you, is getting to see with my own eyes how much good news there actually is in the world. You don’t hear it that much because the media thrives on the conflict, and politics always thrives on blaming somebody else for things that are going wrong.

Last week, I had the privilege of traveling back to Vietnam with President Obama, who is just the third sitting U.S. president to visit that country. And long ago, as was mentioned by Director Camblin, I fought in the Vietnam War – a war that never should have occurred. It stemmed from a profound failure of diplomatic insight and political vision, the failure to ask the tough questions that you’ve learned how to ask in your education here. And the tragedy of what happened should be a constant reminder of the horror and the suffering that war inflicts.

But even as we think about that, we shouldn’t allow ourselves to become the prisoners of history.

When I first returned to Vietnam as a civilian, as a senator – 1991 – I touched down at a Hanoi airport served by a cramped, ramshackle terminal. Cars and motorcycles were few. Most people were on bicycles. None of the streetlights worked. Locals were prohibited by law from even speaking with foreigners. An economic embargo was in full force.

Today, thanks to the hard work of diplomacy that we did, Vietnam has embraced a raging capitalism. Cars and motorcycles line the streets. Two decades ago, we lifted the embargo and tourists now flood those streets. In fact, those streets as we drove in from the airport were filled with people 10, 20, 30 deep – the largest crowd President Obama has seen in his travels as President of the United States. Fewer and fewer are thinking about the war of long ago. In fact, most people are far too young to even remember it. And certainly, the young people I met are far more interested in plugging into the world economy than in reliving events that took place long before they were born.

It took us 20 years to normalize relations. It took us 20 more years to move from healing to building. Think of what we can accomplish with a new university that we’re setting up in Ho Chi Minh City. Think of what we can accomplish in the next 20 years to come.

So members of the graduating class, above all this afternoon, I urge you to move forward with confidence. Believe in yourselves. Believe in the possibility of change. Believe in the lessons of the past. But most importantly, believe in the future.

You graduate today with an increasing reservoir of knowledge and skills. But how you use those gifts is ultimately a question of your character. And that only you can decide. So as you continue your education, I urge you to pursue arenas that excite your passions, help you to teach and serve and to heal and give back – because that is what makes life worthwhile. And remember, yes, you’ve got to have fun along the way. One of my college buddies had his nutty idea to start something called the Yale Flying Club our senior year. And admittedly, this was more of a scheme to get us out of class and off the campus. We basically spent our senior year majoring in flying, practicing takeoffs and landings. I may have given new meaning that year to Mark Twain’s quote, “Never let my schooling interfere with my education.” (Laughter.)

So each of you will leave this place with a different path in mind. Some of you may decide to work in government. Others may continue in academia. I’ll tell you this: The world is moving so fast today that I guarantee that many of you will ultimately embark on a career in a company not yet founded today using devices not yet developed today based on ideas not even yet conceived today. And no matter where you end up, no matter what you choose to do, never underestimate the power that you have to make a difference. Participation is the best antidote to cynicism. If you have questions, ask them. When you see injustices, go out and correct them. When you dream up a solution, put it on the table and pursue it and fight for it.

No matter where you come from, no matter where you’re going, the years that you’ve spent here are a spectacular introduction to responsibility. And your education does require something more of you than just serving yourself. It calls on you to give back in whatever way that you can. It requires you to serve the world around you, and yes, to try to make a difference. There is never a wrong time to stand up for an ideal or to pour the full measure of your devotion and talent into a cause that enriches both your own life and that of other people. Find something that taps into your passion, and no matter how tough the road ahead, remember what Nelson Mandela said: “It always seems impossible until it is done.” Who knows – maybe even some of you feel that way about your diploma today. (Laughter.)

So congratulations to every single one of you. I wish you great Godspeed and good luck on the road ahead, and thank you for letting me share this very special moment with you. Thank you. (Applause.)




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Britain Queen Elizabeth II thanks Canadian PM for making her feel old.

https://www.youtube.com/watch?v=r5HUXPNEGcI



On the Occasion of the Official Birthday of Her Majesty Queen Elizabeth II


On behalf of President Obama and the American people, I offer our best wishes to Her Majesty Queen Elizabeth II and all the people of the United Kingdom of Great Britain and Northern Ireland as you celebrate Her Majesty’s official birthday on June 11.

Through numerous Presidents and Prime Ministers, Queen Elizabeth has been a reassuring constant presence, a symbol of stability through unsettled times and of the enduring strength of the special relationship between our two countries. In similar fashion, the strong ties of the special relationship between our two countries are a steadying force in a turbulent and unpredictable world.

Connections between our countries transcend our vital economic, diplomatic, and military relations. The British and American peoples are connected through common values, common history, and common language. In the more than six decades of Queen Elizabeth’s reign, generations on both sides of the Atlantic have continuously renewed the bonds that tie us together. Our students learn in each other’s classrooms; our scientists share laboratories to collaborate on groundbreaking discoveries; our entrepreneurs inspire each other to greater innovation; and our militaries fight side by side in the world’s toughest conflicts. In short, just as President Obama has said he is inspired by the Queen, the British and American people help each other excel beyond what either would be without the other.

As the people of the United Kingdom mark this special day, I join the American people in extending congratulations and most sincere good wishes to Her Majesty the Queen and the British people.

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26th World Economic Forum on Africa kicks off in Kigali, Rwanda

https://www.youtube.com/watch?v=hg5NeHcWvdg


President Kagame speaks on ownership during the World Economic Forum on AfricaMay 2016

https://www.youtube.com/watch?v=cep-h5kniq8


Africa 2016 - Future of Production

https://www.youtube.com/watch?v=2mzc653K66E


Meet the Leader Session at World Economic Forum on Africa | Kigali, 13 May 2016

https://www.youtube.com/watch?v=-VUKs80TdNE




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